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Reflexión "Ahora,
por tanto, nuestra paz no es prometida, sino enviada; no es diferida, sino
concedida; no es profetizada, sino realizada: el Padre ha enviado a la
tierra algo así como un saco lleno de misericordia; un saco, diría, que
se romperá en la pasión, para que se derrame el precio de nuestro
rescate que contiene; un saco que, si bien es pequeño, está ya
totalmente lleno. En efecto, un niño se nos ha dado, pero en este niño
habita toda la plenitud de la divinidad." (S. BERNARDO, Sermón I de
Epifanía, 1-2). Oración Señor, suban a tu presencia nuestras súplicas y colma en tus siervos los deseos de llegar a conocer en plenitud el misterio admirable de la Encarnación de tu Hijo. Que vive y reina contigo, en la unidad del Espirtu Santo. Amén. |
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