18 de agosto
San Alberto Hurtado
Cruchaga
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Alberto
Hurtado Cruchaga nacido en Viña del Mar, Chile, el 22 de enero de 1901,
quedó huérfano de padre a la edad de 4 años. Su madre se vio obligada a
vender en condiciones desfavorables su propiedad para pagar las deudas
de la familia. Como consecuencia de ello, Alberto y su hermano debieron
ir a vivir con parientes, y a menudo a transferirse de uno a otro de
ellos. Así experimentó desde pequeño la condición de los pobres, sin
casa y dependiendo de otros. Una beca le permitió estudiar en el Colegio
San Ignacio de Santiago. Aquí se hizo miembro de la Congregación Mariana
(lo que hoy son las Comunidades de Vida Cristiana, CVX) y como tal se
interesó vivamente por los pobres, yendo a trabajar con ellos a los
barrios más miserables todos los domingos por la tarde.
Terminados los estudios secundarios en 1917 quiso hacerse jesuita, pero
le recomendaron postergar la realización de su deseo con el fin de que
se pudiera ocupar de su madre y su hermano menor. Trabajando por las
tardes, logró mantener a los suyos y al mismo tiempo estudiar en la
Facultad de Derecho de la Universidad Católica. En este período continuó
dedicándose a los pobres, a quienes seguía visitando cada semana. El
deber del servicio militar le hizo interrumpir sus estudios, pero luego
pudo graduarse al inicio de agosto de 1923.
El 14 de este mes entró al Noviciado de la Compañía de Jesús en Chillán,
Chile. En 1925 se trasladó a Córdoba, Argentina.
En 1927 fue enviado a España para realizar sus estudios de filosofía y
teología. Sin embargo, la expulsión de los jesuitas de este país en 1931
le obligó a partir a Bélgica y continuar la teología en Lovaina. Allí
fue ordenado sacerdote el 24 de agosto de 1933. En 1935 obtuvo el
doctorado en Pedagogía y Psicología. Después de realizar la experiencia
de Tercera Probación en Drongen (Bélgica), regresó a Chile en enero de
1936.
Una vez que volvió a su patria, su celo apostólico se fue extendiendo
paulatinamente a todos los campos. Comenzó su actividad como profesor de
Religión en el Colegio San Ignacio y de pedagogía en la Universidad
Católica y el Seminario Pontificio. Escribió varios artículos sobre
educación y acerca del orden social cristiano. Construyó una casa de
Ejercicios Espirituales en un pueblo que hoy lleva su nombre. Fue
director de la Congregación Mariana de los jóvenes del colegio, a
quienes invitó a ser catequistas en medios populares. Dio Ejercicios
Espirituales en incontables ocasiones. Fue director espiritual de muchos
jóvenes, acompañando a varios en su respuesta a la vocación sacerdotal,
y contribuyendo notablemente a la formación de muchos laicos cristianos.
En 1941 el Padre Hurtado publicó su libro más famoso: «¿Es Chile un país
católico?». En el mismo año se le confió el cargo de Asesor de la rama
juvenil de la Acción Católica de la Arquidiócesis de Santiago, y al año
siguiente, de toda la nación. Desempeñó el cargo con extraordinario
espíritu de iniciativa, dedicación y sacrificio.
En octubre de 1944, mientras daba un retiro, sintió una imperiosa
necesidad de llamar a la conciencia de sus auditores acerca de la
necesidad que pasaban muchos pobres en la ciudad, y en especial muchos
niños que vivían en las calles. Esto despertó una pronta reacción
generosa. Fue el inicio de la iniciativa que ha hecho más conocido al P.
Hurtado: se trata de aquella forma de actividad caritativa que ayuda a
gente sin techo, dándole no sólo un lugar para vivir sino un verdadero
hogar: el Hogar de Cristo.
A través de la contribución de benefactores y con la activa colaboración
de laicos comprometidos, el Padre Hurtado abrió una primera casa de
acogida para niños, luego una para mujeres y otra para hombres. Los
pobres comenzaron a tener en el Hogar de Cristo un ambiente de familia
en el cual vivir. Estas casas se fueron multiplicando y adquiriendo
nuevas formas y características: en algunos casos se convirtieron en
centros de rehabilitación, en otros, de educación artesanal y muchos
otros. Todo se inspiraba en los valores cristianos, que empapaban la
obra entera.
En 1945, el P. Hurtado viajó a Estados Unidos, y estudió cómo adaptar al
país el movimiento «Boys Town». Los últimos años de su vida los dedicó
al desarrollo de las varias formas en las que el Hogar de Cristo había
llegado a existir y operar.
En 1947 fundó la Asociación Sindical Chilena (ASICH), con el objetivo de
promover un sindicalismo inspirado en la Doctrina Social de la Iglesia.
Entre el 1947 y 1950 escribió tres importantes libros: Sindicalismo,
Humanismo Social y El Orden Social Cristiano en los Documentos de la
Jerarquía Católica. En 1951 fundó la Revista Mensaje, conocida revista
de los jesuitas chilenos dedicada a dar a conocer y explicar la doctrina
de la Iglesia.
Un cáncer al páncreas terminó con su vida en pocos meses. En medio de
los grandes dolores solía repetir: «Contento, Señor, contento».
Después de haber pasado su existencia manifestando el amor de Cristo a
los pobres, fue llamado por Él el 18 de agosto de 1952.
Desde su regreso a Chile vivió solamente poco más de quince años: fue un
tiempo de intenso apostolado, expresión profunda de su amor personal por
Cristo y, precisamente por eso, caracterizado por una gran dedicación a
los niños pobres y abandonados, por un celo ardiente por la formación de
los laicos, y por un vivo sentido de justicia social cristiana.
El Padre Hurtado fue beatificado por Juan Pablo II el 16 de octubre de
1994.
Vea también el
último mensaje del Padre
Alberto Hurtado y el mensaje
del Obispo de San Bernardo
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