EL MILAGRO


San Pedro de San José Betancur
(El Hermano Pedro)
(1500 – 1591)

"...un alma tienes no más, si la pierdes ¿Qué harás?"


Para que el Hermano Pedro fuera elevado a los altares, se hacía indispensable la comprobación documentada y certificada científicamente de un milagro. En esas circunstancias, en 1985, un niño de cinco años afecto de linfoma linfoblástico difuso, de variedad Burkitt, fue curado por intercesión del beato. Esto sirvió a la causa que seguía en Roma el Postulador General, el franciscano Lucca de la Rosa, y el Vicepostulador Damián Muratori. 

El niño fue llevado a un hospital de Tenerife el 29 de marzo de 1985,  por una gastronteritis y fue ingresado. Luego de un examen médico le encontraron una masa anómala en el área cervical.

La reciente beatificación del terciario motivó a que la comunidad donde vivía el niño, encabezada por la familia, el párroco, sus profesores y compañeros, iniciara una novena para encomendar la salud del pequeño al Hermano Pedro, cuyo aniversario se celebra el 25 de abril. Por escuchar el nombre del beato, el niño pidió a su familia que pusieran flores en La Cueva, como se le conoce al lugar donde Pedro llevaba a las ovejas mientras fue pastor y donde hay una efigie del beato. A partir del rezo de la novena, el niño empezó a sentir mejoría. Además, una religiosa betlemita le visitaba y le ponía una reliquia en el área donde sufría dolores y, en el momento de colocársela encima, el niño sentía un alivio del dolor.

El 30 de abril se inició la terapia del pequeño y el 24 de julio se notó la mejoría hasta sanar completamente, narra Alvarado. En vista de esta sanación fuera de lo común, entre 1988 y 1996 en la diócesis de San Cristóbal de La Laguna, Tenerife, se instruyó el proceso sobre el milagro para solicitar la canonización del Hermano Pedro.



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