17 de agosto
San Roque
Enfermero
Año 1378
Que San Roque
bendito nos libre de enfermedades, epidemias y contagios del cuerpo y del
alma. Amén.
Roque
significa: "Fuerte como roca".
Este
santo se ha hecho famoso en el mundo por los grandes favores que consigue
a favor de pobres y enfermos. Su popularidad ha sido verdaderamente
extraordinaria cuando a pueblos o regiones han llegado pestes o epidemias,
porque consigue librar de la enfermedad y del contagio a muchísimos de
los que se encomiendan a él. Quizás él pueda librarnos de epidemias
peligrosas.
San
Roque nació en Montpellier, de una familia sumamente rica. Muertos sus
padres, él vendió todas sus posesiones, repartió el dinero entre los
pobres y se fue como un pobre peregrino hacia Roma a visitar santuarios.
Y en
ese tiempo estalló la peste de tifo y las gentes se morían por montones
por todas partes. Roque se dedicó entonces a atender a los más
abandonados. A muchos logró conseguirles la curación con sólo hacerles
la señal de la Santa Cruz sobre su frente. A muchísimos ayudó a bien
morir, y él mismo les hacía la sepultura, porque nadie se atrevía a
acercárseles por temor al contagio. Con todos practicaba la más
exquisita caridad. Así llegó hasta Roma, y en esa ciudad se dedicó a
atender a los más peligrosos de los apestados. La gente decía al verlo:
"Ahí va el santo".
Y
un día mientras atendía a un enfermo grave, se sintió también él
contagiado de la enfermedad. Su cuerpo se llenó de manchas negras y de
úlceras. Para no ser molesto a nadie, se retiró a un bosque solitario, y
en el sitio donde él se refugió, ahí nació un aljibe de agua
cristalina, con la cual se refrescaba.
Y
sucedió que un perro de una casa importante de la ciudad empezó a tomar
cada día un pan de la mesa de su amo e irse al bosque a llevárselo a
Roque. Después de varios días de repetirse el hecho, al dueño le entró
curiosidad, y siguió los pasos del perro, hasta que encontró al pobre
llaguiento, en el bosque. Entonces se llevó a Roque a su casa y lo curó
de sus llagas y enfermedades.
Apenas
se sintió curado dispuso el santo volver a su ciudad de Montpellier. Pero
al llegar a la ciudad, que estaba en guerra, los militares lo confundieron
con un espía y lo encarcelaron. Y así estuvo 5 años en la prisión,
consolando a los demás prisioneros y ofreciendo sus penas y humillaciones
por la salvación de las almas.
Y un
15 de agosto, del año 1378, fiesta de la Asunción de la Virgen
Santísima, murió como un santo. Al prepararlo para echarlo al ataúd
descubrieron en su pecho una señal de la cruz que su padre le había
trazado de pequeñito y se dieron cuenta de que era hijo del que había
sido gobernador de la ciudad. Toda la gente de Montpellier acudió a sus
funerales, y desde entonces empezó a conseguir de Dios admirables
milagros y no ha dejado de conseguirlos por montones en tantos siglos.
Lo
pintan con su bastón y sombrero de peregrino, señalando con la mano una
de sus llagas y con su perro al lado, ofreciéndole el pan.
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