
8 de junio
San
Medardo
Obispo
Año 560 |
 Medardo
significa: "audaz y valeroso" (Med: audaz. Adr: valeroso. Del antiguo alemán).
San Medardo es el santo preferido de los campesinos de
Francia. Le tienen gran fe para que les obtenga lluvias para los tiempos de la siembra, y
para que les cuide sus viñedos o plantaciones de uva, contra los ladrones y el mal
tiempo.
Siendo muy joven, una vez le regaló su caballo a un pobre
viajero que lloraba porque los ladrones le habían robado el caballo en el que viajaba. Su
papá al verlo tan generoso para con los necesitados opinó que el hijo más iba a servir
para sacerdote que para negociante. Y así sucedió.
A los 33 años fue ordenado sacerdote, y siguió ejercitando
una gran caridad para con los pobres. A los estudiantes muy necesitados los sentaba a su
mesa, gratuitamente para que se alimentaran lo mejor posible. Con sus oraciones obtuvo
lluvias para los campos, y en otras ocasiones libró de granizadas los cultivos.
Como era un sacerdote verdaderamente ejemplar fue elegido
obispo y entonces le sucedieron unas anécdotas que se han hecho famosas.
Tenía San Medardo una vaquita, y para saber por dónde andaba
el animalejo le había colgado al pescuezo una campanilla que iba anunciando por dónde
estaba pastando. Y sucedió que un ladrón le robó la vaca. El ratero le quitó la
campanilla del pescuezo y la echó entre las alforjas, pero la campana seguía sonando.
Entonces la llenó de pasto y la escondió entre el montón de pasto seco de su pesebrera,
pero la campana siguió sonando. Al fin el ladrón dispuso enterrar la campana en el
suelo, pero apenas se acostó para dormir, empezó a oír que seguía sonando. Desesperado
sacó la campana y colgándola otra vez del pescuezo de la vaca se fue a donde el santo y
le devolvió el animal robado, diciéndole: "Padre, aquí le traigo su vaca,
porque la campanilla no quiso dejar de sonar ni por un momento", y San
Medardo le dijo sonriente: "Hijo, lo que sonaba no era la campanilla, era tu
conciencia, que no quería que te quedaras en paz con este pecado". Al otro
le fue muy provechosa esta lección.
Tenía San Medardo un cultivo de matas de uva y una noche en
pleno tiempo de cosecha entraron los ladrones a robarle las uvas. Pero cuando ya tenían
los costales llenos, fueron a salir y no encontraron la puerta de salida. Les parecía
como si se hubieran vuelto ciegos, porque por ninguna parte encontraron la puerta de
salida. Y así amaneció y llegó el santo, y ellos muy asustados le pidieron perdón y
con tal de que no los denunciara, le dejaron también los costales, y así el santo
recolectó sus uvas gratis y de encima le dieron los costales.
También tenía San Medardo unas colmenas que le producían
muy buena miel, y las abejas eran muy mansas y muy buenas. Pero un día llegó un ratero a
robarse la miel y las abejas lo persiguieron tan terriblemente que al otro no le quedó
otro remedio que meterse a la casa del santo a pedirle que rezara por él. San Medardo
echó una bendición a las abejas y estas se fueron muy obedientes, y él vuelto hacia el
ladrón le dijo: "Esto es señal de los castigos que te pueden llegar si
sigues robando. Ahora son unas sencillas abejas, pero después los que te picarán serán
tus remordimientos eternamente". Y el otro no volvió a robar.
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