San Fermín. Obispo y mártir. Siglo IV.
Este Santo es el famoso
patrono de las "Corridas de San Fermín" en España. Su nombre proviene de
"Firmus", el firme, el valeroso.
Nació en Pamplona, España, lo convirtió a la Fé San
Honesto, un discipulo de San Saturnino, y lo consagro el Obispo de Toulose, el cual lo
envío a predicar por Francia.
San Fermín construyo un templo en Amiens, y en esa ciudad
convirtió muchos paganos al cristinanismo. Amiens recibió también el martirio por
proclamar la fe en Jesucristo.
Predico San Fermín con mucho fruto en las regiones de
Pamplona y Navarra y logró dejar ahí muchos sacerdotes fervorosos, los cuales
reafirmaron la fe católica en aquellas tierras. Cuando se fue de allí, la mayoría de
los paganos de la región se habían vuelto cristianos.
En Francia un gobernador lo puso preso, pero el pueblo invadió la cárcel y lo libero.
Más tarde el jefe pagano de Amiens le ordeno que dejara de
predicar la religión de Cristo. Como Santo no quiso dejar de predicar la verdadera
religión., entonces el gobernador le mando cortar la cabeza.
Y así obtuvo lo que más quería en toda su vida : derramar
su sangre por Jesucristo y llegar a ser mártir de nuestra santa religión.
La ciudad de Pamplona celebra su fiesta, cada 7 de julio con grandes regocijos populares.
Quiera Dios que nuestros religiosos ni apostoles, no dejen
nunca de predicar y enseñar, sin cansarse, ni desanimarse, la verdadera religión de
Jesús. Aunque ello les cueste grandes sacrificios.
San
Ilídio. Obispo de Clermont (Auvergne, Francia).
San
Ilídio fue el cuarto obispo de los Auvergneses, según san Gregorio de Tours.
Su nombre podría tener como origen el río Allier: el santo
nació en sus riberas y allí comenzó también su veneración. La vida de san Ilídio fue
escrita por san Gregorio de Tours siguiendo la tradición de la Iglesia de Clermont.
San Ilídio asumió su episcopado a continuación del de San
Leogontius, hacia el año 370. Su reputación de santidad se extendió hasta la capital de
Trier, en el Mosela.
El emperador (usurpador) Maxime tenía una hija poseída del
demonio, incurable. Él recurrió al taumaturgo de Auvergne: Ilídio fue solicitado; éste
llegó, actuó y venció; con simplemente poner un dedo en la boca de la joven, ella
sintió inmediatamente la curación. El emperador, agradecido y sorprendido, le ofreció
una gran cantidad de dinero, pero Ilídio la rechazó. Simplemente pidió que el
acostumbrado tributo de vino y maíz otorgado a la Iglesia - hasta entonces pagados en
especies - fueran convertidos en dinero efectivo. Ilídio regresaba a su casa cuando fue
sorprendido por la muerte. Debía ser el año de 384, puesto que en el Concilio de 385
Clermont ya tenía como obispo a Népotien. Dos siglos después de su muerte, la
veneración a Ilídio permanecía tan viva como desde sus mismos comienzos en Clermont -
en tiempos de san Gregorio de Tours - quien ya entonces decía: "sus milagros son
innumerables, tantos que no todos pueden ser registrados ". Muchos de ellos
ocurrieron en el lugar de la tumba del santo, situada en la cripta de Santa María de los
Santos, la cual después se convirtió en la Basílica de San Ilídio.
Cuando Gregorio se convierte en obispo le dedica un oratorio
que aún guarda sus reliquias. Los normandos quemaron la Basílica de San Ilídio en el
año 865. Fue reedificada en el siglo X y asignada como monasterio benedictino. Hacia el
año 916, un monje publicó una nueva biografía del santo, atribuyéndole aún más
milagros.
(Tomado de "Vie des Saints et des Bienheureux selon l'ordre du calendrier, avec
l'historique des fêtes" de los Padres Benedictinos de París).