Ezequiel 3:17-21
17 «Hijo de hombre, yo te he puesto como
centinela de la casa de Israel. Oirás de mi boca la palabra y les
advertirás de mi parte.
18 Cuando yo diga al malvado: "Vas a morir", si tú no le adviertes, si
no hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta, a fin
de que viva, él, el malvado, morirá por su culpa, pero de su sangre yo
te pediré cuentas a ti.
19 Si por el contrario adviertes al malvado y él no se aparta de su
maldad y de su mala conducta, morirá él por su culpa, pero tú habrás
salvado tu vida.
20 Cuando el justo se aparte de su justicia para cometer injusticia, yo
pondré un obstáculo ante él y morirá; por no haberle advertido tú,
morirá él por su pecado y no se recordará la justicia que había
practicado, pero de su sangre yo te pediré cuentas a ti.
21 Si por el contrario adviertes al justo que no peque, y él no peca,
vivirá él por haber sido advertido, y tú habrás salvado tu vida.»
ó
Números 11:4-15
4 La chusma que se había mezclado al pueblo se
dejó llevar de su apetito. También los israelitas volvieron a sus
llantos diciendo: «¿Quién nos dará carne para comer?
5 ¡Cómo nos acordamos del pescado que comíamos de balde en Egipto, y de
los pepinos, melones, puerros, cebollas y ajos!
6 En cambio ahora tenemos el alma seca. No hay de nada. Nuestros ojos no
ven más que el maná.»
7 El maná era como la semilla del cilantro; su aspecto era como el del
bedelio.
8 El pueblo se desparramaba para recogerlo; lo molian en la muela o lo
majaban en el mortero; luego lo cocían en la olla y hacían con él tortas.
Su sabor era parecido al de una torta de aceite.
9 Cuando, por la noche, caía el rocío sobre el campamento, caía también
sobre él el maná.
10 Moisés oyó llorar al pueblo, cada uno en su familia, a la puerta de
su tienda. Se irritó mucho la ira de Yahveh. A Moisés le pareció mal,
11 y le dijo a Yahveh: «¿Por qué tratas mal a tu siervo? ¿Por qué no he
hallado gracia a tus ojos, para que hayas echado sobre mí la carga de
todo este pueblo?
12 ¿Acaso he sido yo el que ha concebido a todo este pueblo y lo ha dado
a luz, para que me digas: "Llévalo en tu regazo, como lleva la nodriza
al niño de pecho, hasta la tierra que prometí con juramento a sus
padres?"
13 ¿De dónde voy a sacar carne para dársela a todo este pueblo, que me
llora diciendo: Danos carne para comer?
14 No puedo cargar yo solo con todo este pueblo: es demasiado pesado
para mí.
15 Si vas a tratarme así, mátame, por favor, si he hallado gracia a tus
ojos, para que no vea más mi desventura.»