|
|
24-Febrero-2000 -- ZENIT Servicios de Noticias
EL VIAJE DEL PAPA, ESPERANZA PARA LOS CRISTIANOS DE EGIPTOHabla monseñor Kolta, vicario del patriarca copto católico Stephanos II CIUDAD DEL VATICANO, 23 feb (ZENIT).- En Egipto, galaxia de creyentes, la antigua tierra de los faraones, la cruz no es menos familiar a sus habitantes que las altivas pirámides. Según la tradición, aquí llegó el apóstol Marco, y su credo fue defendido a precio de sangre por parte de los mártires de la época de Domiciano. El credo cristiano, custodiado en los florecientes --e influyentes-- monasterios esparcidos por todo el territorio, es profesado hoy por un esplendoroso mosaico de confesiones: armenia, siria, asiria, caldea, maronita, melquita, etc. La presencia más eminente es la de la Iglesia más específicamente egipcia, la copta. Copto viene de la palabra griega que significa Egipto, e indica la antigua lengua de las poblaciones de las riberas del Nilo. Un idioma que deriva de la lengua de los escribas y todavía se usa en la liturgia de esta especial tradición cristiana. Una tradición compartida por dos familias, la católica y la ortodoxa. La primera no es muy numerosa pero es vital: tiene poco más de 200.000 fieles, en un total de 66 millones de egipcios. Cuenta con un sacerdote por cada 500 habitantes, pero es muy activa, con más de 400 guarderías, escuelas medias de primero y segundo nivel, tres institutos superiores o universidades, 13 hospitales, 43 orfanatos y más de cien ambulatorios. Y la lista podría continuar. Al frente de esta pequeña familia está el octogenario patriarca Stephanos II Ghattas. Son mucho más numerosos los coptos ortodoxos. Cerca de 4 millones. Guiados por el patriarca Shenouda III, autor en 1973, con Pablo VI, de una importante declaración cristológica común. Está luego otra rama de la Ortodoxia, la griega, que encabeza la sede patriarcal de Alejandría, regida por Petros VII. Como Shenouda III, también él ostenta al antiguo título de Papa de Alejandría. Autocéfala, es decir funcionalmente independiente de estas influentes presencias, está directamente ligada al Patriarcado griego-ortodoxo de Jerusalén. Por otra parte, está la Iglesia ortodoxa del Monte Sinaí, centrada en el antiguo monasterio de Santa Catalina, que Juan Pablo II visitará en su peregrinación egipcia tras las huellas de Moisés. Existe por tanto en Egipto una afirmación de la propia diversidad pero también respeto a los diferentes, en la base de los valores comunes que les unen. En medio de estas relaciones de hermandad, buena vecindad y hábil diplomacia, se ha regido durante muchos siglos la rica presencia cristiana en Egipto. Una realidad que podría recibir de la visita del Pontífice nuevos e importantes estímulos, como ha confirmado a los micrófonos de Radio Vaticana monseñor Juhanna Kolta, vicario del patriarca copto católico Stephanos II. «En Oriente, pero sobre todo en el mundo árabe, la Iglesia más grande e influyente es la Iglesia copta ortodoxa, con diversos millones de fieles. Sin embargo, la Iglesia católica desempeña un papel importantísimo en el plano cultural, social y en el del desarrollo, y justamente por esto los gobiernos árabes tienen el máximo respeto por la Iglesia Católica. Por tanto, no es un peligro que viene sólo del Islam, de los musulmanes. El peligro está representado también por el hecho de que 14 iglesias árabes, 7 católicas y 7 ortodoxas son un poco "tradicionalistas", y haría falta cambiar muchas cosas, sobre todo en el interior de cada una y entre ellas. Esta es la gran dificultad que deben afrontar. La visita del Papa, al menos desde el punto de vista psicológico, será de gran ayuda. Juan Pablo II va a llamar a la puerta del patriarca de Alejandría. Este gesto si, por una parte, dará lustre a la Iglesia copta, por otra, será una lección de apertura y humildad». Monseñor Kolta ha hablado de este mismo tema en la parroquia greco-católica de San Cirilo, en El Cairo, transformada por un día en sala de prensa, en la que los periodistas locales e internacionales han podido tener ulteriores detalles sobre el viaje. Los periodistas y enviados especiales han insistido en hablar del contexto político, con temas como Irak, la mezquita de Nazaret, la responsabilidad israelí en Medio Oriente. Por otra parte, el portavoz eclesial, monseñor Kolta, ha aprovechado para hacer un poco de catequesis. El obispo ha subrayado la relación de esta visita con el Concilio Vaticano II, que abrió una página inédita en el diálogo con los hermanos separados, con los creyentes de otras religiones e incluso con los no creyentes. El portavoz ha recordado que la visita del Papa al gran jeque de Al-Azar, el imán Tantawi, es una visita de cortesía pero también se inscribe en un recorrido de diálogo, iniciado en los años setenta. Los encuentros entre el organismo vaticano para el diálogo interreligioso y la comisión correspondiente del prestigioso ateneo islámico, son regulares, y permiten un mejor y recíproco conocimiento sobre temas de ética, el papel de la familia, la tutela del medio ambiente, etc. Los periodistas hablan de la primera visita de un Papa de Roma, de un visitante ilustre, que viene como peregrino a la tierra de Egipto. Esta es una novedad importante en una tierra que no ha visto siempre el mejor rostro de Occidente, desde el trauma colonial, pasando por los intentos de hegemonía económica, hasta llegar a la globalización, sinónimo de desarrollo en Occidente pero considerada aquí como una amenaza que incumbe directamente a esta parte del mundo.
|
HOME - NOTICIAS - FE - TELEVISIÓN - RADIO - BIBLIOTECA - GALERÍA _- GENERAL