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22-Febrero-2000 -- Servicio informativo del
Vaticano
JUBILEO DE LA CURIA: ES NECESARIA UNA PROFUNDA CONVERSIONCIUDAD DEL VATICANO, 22 FEB 2000 (VIS).-Hoy, fiesta de la Cátedra de San Pedro, Juan Pablo II presidió en la Basílica Vaticana la celebración eucarística con ocasión del Jubileo de la curia romana. Antes de la Misa, los más de 4.000 miembros de la curia se dirigieron en procesión a la basílica pasando por la Puerta Santa. Comentando en la homilía las palabras recogidas en el Evangelio de San Mateo: "Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo", el Papa dijo: "Esta es la confesión de fe del Príncipe de los Apóstoles. Esta es también la confesión que renovamos". En la respuesta de Cristo: "Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia", añadió, "se funda la Iglesia". El Santo Padre afirmó que "la Cátedra de Pedro, que hoy celebramos, no se apoya en seguridades humanas -'la carne y la sangre' sino sobre Cristo, piedra angular'". Tras recordar el momento en que Pedro niega tres veces a Cristo antes de la Pasión y la oración del Señor para que no se debilite la fe del Apóstol, Juan Pablo II dijo: "Esta es la promesa de Cristo, nuestra certeza consoladora: el ministerio petrino no se funda en las capacidades y en las fuerzas humanas sino en la oración de Cristo, que implora al Padre para que la fe de Simón 'no desfallezca'. 'Una vez arrepentido', Pedro podrá cumplir su servicio en medio a sus hermanos. El arrepentimiento del Apóstol -podemos casi decir, su segunda conversión- constituye el paso decisivo en su itinerario de seguimiento del Señor". El Papa subrayó que es importante no olvidar estas palabras de Pedro. "Nuestro atravesar la Puerta Santa, para obtener la gracia del Gran Jubileo debe estar animado por un profundo espíritu de conversión". "A pesar de su pecado y de sus límites, Cristo eligió (a Pedro) y lo llamó para una gran tarea: la de ser el fundamento de la unidad visible de la Iglesia y de confirmar a los hermanos en la fe". El Santo Padre recordó que el llanto del Apóstol tras la triple negación a Cristo nos empuja "a una auténtica purificación interior. (...) Cristo renovará también para nosotros -esperamos con humilde confianza- sus prodigios: nos concederá en gran medida su gracia sanadora y realizará nuevas pescas milagrosas, llenas de promesas para la misión de la Iglesia en el tercer milenio". En la Curia Romana hay 2.581 trabajadores de la Santa Sede (1.132 entre eclesiásticos, religiosos, religiosas, y 1.449 laicos) y 1.477 de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano (74 eclesiásticos, religiosos y religiosas, mientras los laicos son 1.403).
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