|
|
21-Febrero-2000 -- ZENIT Servicios de Noticias
JUBILEO DE LOS ARTISTAS Y DE LA CURIA ROMANAPalabras de Juan Pablo II en su encuentro dominical con los peregrinos CIUDAD DEL VATICANO, 20 feb (ZENIT).- El Jubileo de los diáconos, que hoy concluyó, y el de los miembros de la Curia Romana, que tendrá lugar el 22 de febrero fueron los temas a los que consagró Juan Pablo II su encuentro dominical con los peregrinos. Dos citas importantes e inéditas de este año santo. Ofrecemos a continuación las palabras que pronunció del Papa antes de rezar la oración mariana del «Angelus» a mediodía. * * * Queridos hermanos y hermanas: 1. Concluyen hoy las celebraciones del Jubileo de los diáconos permanentes, organizadas por la Congregación para el Clero. Deseo dirigir, ante todo, un sentido saludo a los numerosos diáconos que han venido a Roma de todo el mundo, junto a sus familias, para participar en esta circunstancia especial. De manera particular, os saludo a vosotros, queridos hermanos, que habéis recibido la ordenación diaconal esta mañana en la Basílica vaticana. Vuestra presencia es muy entrañable, pues me ofrece además la oportunidad de subrayar la importancia del papel que os es propio: con la ordenación sacramental, el diácono asume una «diaconía» singular, que se expresa sobre todo en el servicio al Evangelio. Durante el rito, el obispo consagrante pronuncia estas palabras: «Recibe el Evangelio de Cristo del que ahora te conviertes en heraldo. Cree lo que lees, enseña lo que crees, vive lo que enseñes». Esta es vuestra misión, queridos hermanos: abrazar el Evangelio, profundizar con la fe en su mensaje, amarlo y testimoniarlo con las palabras y las obras. La obra de la nueva evangelización necesita vuestra contribución, hecha coherencia y dedicación, valentía y generosidad, en el servicio cotidiano de la liturgia, de la palabra y de la caridad. Diáconos que estáis llamados por el celibato a una existencia totalmente dedicada a Dios y a su Reino, vivid vuestra misión con alegría y fidelidad. Vividla también vosotros, diáconos casados, a quien Cristo os pide ser modelos de verdadero amor en la vida familiar. A los unos y a los otros el Señor los ha elegido como a sus colaboradores en la obra de la salvación. 2. El próximo martes tendré la alegría de celebrar, junto con todos mis colaboradores, el Jubileo de la Curia Romana. Ha sido precedido por algunos encuentros de reflexión y de oración que han servido para preparar con particular intensidad a los miembros de la Curia para este momento de gracia, que invita a la conversión del corazón. Quienes prestan su obra al servicio de la Santa Sede --cardenales, arzobispos, obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos, laicos-- cruzarán juntos la Puerta Santa, símbolo de misericordia y llamamiento a la renovación de vida. Existe un lazo que une muy de cerca a la familia de la Curia con el sucesor de Pedro, quien se sirve de su servicio en el ejercicio del ministerio que le ha confiado Cristo para beneficio de toda la Comunidad eclesial. Además de poder contar con la capacidad y eficacia de sus colaboradores, es importante que se sienta apoyado por una comunión tan profunda en el amor que haga de la Curia «un cenáculo permanente» --como le gustaba decir al Papa Pablo VI-- totalmente consagrado al bien de la Iglesia. La purificación a la que tiende la experiencia jubilar ofrecerá también su contribución positiva en este sentido. 3. Confío a la Virgen María a todos mis colaboradores de la Curia, así como a los diáconos permanentes y otros miembros de la comunidad eclesial: que María Santísima interceda para que la armoniosa fusión de todas las energías presentes en el Pueblo de Dios haga cada vez más eficaz la obra que la Iglesia desempeña en el mundo para la salvación de la humanidad. Traducción realizada por Zenit.
|
HOME - NOTICIAS - FE - TELEVISIÓN - RADIO - BIBLIOTECA - GALERÍA _- GENERAL