Dios nuestro Padre  

14-Febrero-2000 -- Servicio informativo del Vaticano

LA ENFERMEDAD NOS AYUDA A ENTENDER EL MISTERIO HUMANO

CIUDAD DEL VATICANO, 13 FEB 2000 (VIS).-Juan Pablo II saludó desde la ventana de su estudio que se asoma a la Plaza de San Pedro, a los fieles que habían acudido a rezar el Angelus y dedicó una breve reflexión a la recién terminada "extraordinaria celebración del Jubileo de los Enfermos".

"La enfermedad -dijo- nos ayuda a comprender el misterio humano. Como el leproso, de quien habla el evangelio de este domingo, cuando estamos enfermos experimentamos la fragilidad humana y sentimos con fuerza el deseo de curar. (...) En la Cruz, todo sufrimiento adquiere una posibilidad de sentido; la enfermedad no deja de ser una prueba, pero está iluminada por la esperanza".

"Sí, Dios no quiere la enfermedad: no ha creado el mal y la muerte. Pero desde el momento en que éstas, como consecuencia del pecado, han entrado en el mundo, su amor se encamina completamente a sanar al hombre, a curarlo del pecado y de todo mal y a colmarlo de vida, de paz y de alegría. He aquí el anuncio consolador del Jubileo y, de manera particular, de este Gran Jubileo, que recuerda los dos mil años de la encarnación de Cristo".

El Papa dio a continuación el anuncio de que "el viernes 18 de febrero, conmemoración litúrgica de su patrón, el Beato Angélico, se celebrará el Jubileo de los Artistas. Con esa ocasión -prosiguió- tendré la alegría de encontrar a esos hermanos nuestros que, en cuanto dotados por Dios con una capacidad especial de intuición y expresión, que cultivan con el estudio y la experiencia, resultan los intérpretes privilegiados del misterio humano".

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