Dios nuestro Padre  

14-Febrero-2000 -- Servicio informativo del Vaticano

JUBILEO DE LOS ENFERMOS: QUE CRISTO SEA VUESTRA PUERTA

CIUDAD DEL VATICANO, 11 FEB 2000 (VIS).-A las 10.00 de hoy, memoria de Nuestra Señora de Lourdes, el Papa presidió en la plaza de San Pedro la misa con ocasión del Jubileo de los Enfermos y de los Agentes Sanitarios. Participaron en la ceremonia religiosa más de 40.000 personas, entre enfermos, acompañantes y voluntarios venidos de diversas partes del mundo.

"Algunos -dijo el Papa en la homilía- estáis clavados en un lecho de dolor: pido a Dios para que el encuentro de hoy sea para vosotros un extraordinario alivio físico y espiritual".

"El dolor y la enfermedad -añadió- forman parte del misterio del hombre en la tierra, porque la salud es un don de Dios. Pero también es importante saber leer el designio de Dios cuando el sufrimiento llama a nuestra puerta; su 'clave' de lectura está constituida por la Cruz de Cristo".

"Queridos enfermos -dijo el Papa-, que Cristo sea la Puerta para vosotros, llamados en este momento a sostener una cruz más pesada". Y dirigiéndose a los acompañantes exclamó: "(Que Cristo sea también la Puerta para vosotros, que cuidáis de ellos! Como el buen samaritano, todos los creyentes deben ofrecer amor a quien vive en el sufrimiento. No se puede 'pasar de largo' ante quien sufre una enfermedad. Es necesario detenerse, inclinarse ante su enfermedad y compartirla generosamente, aliviando sus fatigas y dificultades".

Tras recordar finalmente que los enfermos son "testigos singulares" del Evangelio del sufrimiento, dijo: "El tercer milenio espera este testimonio de los cristianos que sufren, como también lo espera de los agentes de la pastoral sanitaria, que con diferentes funciones, lleváis a cabo una misión tan significativa y apreciada junto a los enfermos".

Después de la homilía, el Papa y 10 concelebrantes administraron el sacramento de la Unción a varios enfermos. Y antes de concluir la celebración eucarística, Juan Pablo II saludó en diferentes idiomas a los peregrinos presentes.

El Jubileo de los Enfermos finalizó esta tarde con una procesión a la luz de las velas que comenzó en Castel Sant'Angelo para proseguir por Via della Conciliazione, la amplia avenida que lleva a la Plaza de San Pedro. Alrededor de 60.000 personas participaron en el acto, entre ellas enfermos en sillas de ruedas y en camillas, junto a sus acompañantes y miles de fieles romanos.

Provistos de antorchas, cantando y rezando himnos a la Virgen así como otras plegarias litúrgicas, los participantes concluyeron en la Plaza de San Pedro la celebración de la jornada jubilar. Las velas alumbraban la plaza, que se iluminó todavía más con el espectáculo de luces proyectadas en la basílica, y enmarcaban los 284 pilares de la doble columnata.

Juan Pablo II se asomó a la ventana de su estudio que da a la plaza. "La evocadora escena de esta tarde nos recuerda -dijo el Papa a las personas congregadas en San Pedro- lo que casi a la misma hora está teniendo lugar en Lourdes, ciudadela de María, en la que tantos peregrinos sanos y enfermos viven una experiencia espiritual intensa y consoladora".

Refiriéndose a la misa matutina en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre agregó: "Estamos aquí de nuevo para pedir a María, 'salud de los enfermos' que haga del Año Santo un 'verdadero año de gracia'".

"Buenas noches a todos -se despidió- y que todo prosiga bien"

 

 

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