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7-Febrero-2000 -- ZENIT Servicios de Noticias

EL JUBILEO DE LOS ENFERMOS DEPARA SORPRESAS

Iniciativas únicas en la historia del Vaticano para acoger a los peregrinos

CIUDAD DEL VATICANO, 6 feb (ZENIT).- Del 10 al 13 de febrero, miles de enfermos de todo el mundo llegarán a Roma para convertirse en los protagonistas de unas de las jornadas más características de ese año santo: el Jubileo de los enfermos.

El arzobispo mexicano Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la Salud, y sus colaboradores más cercanos explicaron ayer en la Sala de Prensa de la Santa Sede el programa y objetivo de esta iniciativa tan esperada por Juan Pablo II, tal y como lo demostró el pontífice en este domingo al invitar a los enfermos de todo el mundo a unirse a las celebraciones.

En las celebraciones de Roma organizadas con este motivo, se espera la participación de una 20 mil personas, de las cuales 4.100 de ellos serán enfermos: unos 1.600 tendrán que ser transportados en sillas de rueda y al menos siete en camilla. La Santa Sede ha trabajado en los últimos meses para que se ofrezca a estos peregrinos un alojamiento adecuado en casas y hoteles de Roma.

Los enfermos serán acompañados por personas que están dedicadas a su asistencia: enfermeros, farmacéuticos, y obviamente médicos. Los momentos más importantes serán la Misa inaugural que tendrá lugar el jueves por la tarde en la Basílica de San Pablo Extramuros y la presidida en la mañana siguiente por el Papa en la plaza de San Pedro del Vaticano. En esa celebración, el pontífice administrará personalmente el sacramento de la unción a unos diez enfermos.

En la tarde de ese viernes, tendrá lugar una sugerente peregrinación con velas a través de la Vía de la Conciliación, que desembocará en una fiesta de luz y sonido en la plaza de San Pedro. Los organizadores no han querido revelar detalles de este encuentro para crear el efecto sorpresa. Lo único que parece cierto es que, a diferencia de cuanto se había pensado en un primer momento, este acontecimiento no cargará las tintas en la presentación de testimonios de personajes de fama mundial que han pasado por la dura prueba de la enfermedad. «No somos un festival de música», ha dicho uno de los organizadores.

Para atender de una manera más acogedora a los enfermos, se ha previsto colocar una plataforma especial en el atrio de la Basílica de San Pedro dotada de una enorme estufa para que los peregrinos de salud más delicada no sufran complicaciones durante los encuentros que tendrán lugar en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Para el sábado se ha organizado un Viacrucis en el monumental marco del Coliseo. Pocas horas después, los enfermos y el personal sanitario se volverán a encontrar en una fiesta que tendrá lugar en la sala de las audiencias generales del Vaticano.

En los acontecimientos más importantes de estas jornadas jubilares de los enfermos, participarán conectados por radio y televisión algunos de los santuarios más importantes del mundo, como Czestochowa, Guadalupe (México), Lourdes, Yamossoukro (Costa de Marfil), la Inmaculada de Washington (EE. UU.), y Sidney (Australia).

Monseñor Lozano resume el sentido más profundo del Jubileo con estas palabras: «Decir a todo el mundo que el dolor tiene un significado positivo, es más, que se convierte en manantial de vida para toda la humanidad cuando se vive con Cristo. Cualquier enfermo puede ofrecer sus dolores a Cristo para encontrar un sentido; de este modo, sus dolores se unen a los del Redentor, quien hace de ellos un manantial de salud integral, incluso física».

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