| 19-Junio-2000 -- Zenith
COMIENZA EL CONGRESO
EUCARISTICO INTERNACIONAL
El Papa hace un sentido llamamiento a la unidad entre los
cristianos.
CIUDAD DEL VATICANO, 19 junio
(ZENIT.org).- Con un apremiante llamamiento a la unidad y a la
reconciliación entre los cristianos, Juan Pablo II inauguró
ayer por la tarde el Congreso Eucarístico Internacional,
«corazón» del Jubileo, como él mismo lo ha definido.
«Una extraordinaria experiencia de fe», «un elocuente
testimonio de comunión eclesial», fueron los términos que
también utilizó el Papa para referirse a este acontecimiento,
durante la homilía que pronunció en las vísperas solemnes, en
las que participaron en la plaza de San Pedro unos 50 mil
fieles. Entre ellos, se encontraban los miles de participantes
en el Jubileo de las 240 confraternidades que desfilaron con
estandartes en una sugerente procesión que partió del Circo
Máximo y que desembocó en la plaza de San Pedro. Las más
numerosas eran las italianas, aunque también había muchas
españolas, así como algunos grupos procedentes de países como
India o Uruguay.
El Papa pidió a los cristianos de todo el mundo que en esta
semana dirijan su atención a «aquel acontecimiento histórico
que supuso el cumplimiento de nuestra salvación»». «Doblemos
las rodillas como los pastores ante la cuna de Belén; como los
magos venidos de Oriente adoremos a Cristo, Salvador del mundo.
Estrechémosle entre nuestros brazos, como el anciano Simeón,
bendiciendo a Dios, pues nuestros ojos han visto la salvación
que él preparó para todos los pueblos: luz para iluminar a las
naciones y gloria del pueblo de Israel. Recorramos las etapas de
su existencia terrena, hasta el calvario, hasta la gloria de la
resurrección. En los próximos días, nos detendremos sobre
todo en el Cenáculo, pensando en todo lo que el Señor ha hecho
y sufrido por nosotros».
Sin embargo, como el mismo pontífice constató, «divisiones y
contrastes laceran todavía, por desgracia, el cuerpo de Cristo
e impiden a los cristianos de diferentes confesiones compartir
el único pan eucarístico. Por esto, invocamos unidos la fuerza
de la divina misericordia, sobreabundante en este año
jubilar».
Esta mañana, como parte de los actos previstos por el Congreso
Eucarístico Internacional, comenzó la adoración permanente de
la Eucaristía en algunas iglesias de Roma. En la Basílica de
San Juan de Letrán, catedral de Roma, el cardenal vicario del
Papa, Camillo Ruini, presidió la primera concelebración
eucarística del Congreso. En la homilía, el purpurado habló
de este sacramento como centro de todo el Jubileo. La
Eucaristía, es de hecho, el sacramento en el que los creyentes
reconocen la presencia viva de Cristo.
A continuación, en la misma basílica, se ilustró la manera en
que los cinco continentes se han preparado para celebrar este
Congreso Eucarístico Internacional. Las ponencias fueron
pronunciadas por un obispo de Ghana (en representación de
África), Brasil (América), Filipinas (Asia), Lituania
(Europa), Australia (Oceanía).
Al cierre de esta edición, a las seis de la tarde, en la
basílica de San Pablo Extramuros tenía lugar una vigilia
eucarística, presidida por el cardenal Franciszek Macharski,
sucesor de Karol Wojtyla en la guía de la diócesis de
Cracovia.
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