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| 18-Mayo-2000 -- Noticias
Vaticano
EL SACERDOCIO MINISTERIAL ES UN DON PARA TODOS LOS TIEMPOS CIUDAD DEL VATICANO, 18 MAY 2000 (VIS).-Juan Pablo II presidió esta mañana la celebración eucarística en la Plaza de San Pedro, abarrotada de gente, con ocasión del Jubileo de los Sacerdotes y de su 80 cumpleaños.Concelebraron con el Santo Padre 80 cardenales, 300 arzobispos y obispos y 6.000 presbíteros de todo el mundo. En su homilía, el Papa se refirió al sacerdocio ministerial, al que, dijo, "nos vincula sobre todo la Eucaristía. (...) Todos nosotros -dijo- somos partícipes y queremos elevar a Dios una acción de gracias coral por este don extraordinario. Don para todos los tiempos y para los hombres de todas las razas y culturas. Don que se renueva en la Iglesia gracias a la inmutable misericordia divina y a la generosa y fiel respuesta de tantos hombres frágiles. Don que no cesa de sorprender a quien lo recibe". "Tras más de 50 años de vida sacerdotal, siento vivo en mí la necesidad de alabar y dar gracias a Dios por su inmensa bondad. En este momento, me viene a la mente el Cenáculo de Jerusalén, donde a lo largo de la reciente peregrinación en Tierra Santa, he podido celebrar la Santa Misa". El Santo Padre recordó especialmente a los "sacerdotes enfermos, los que están solos o los que tienen que afrontar distintas dificultades. Asimismo -agregó-, pienso en aquellos sacerdotes que, por diferentes circunstancias ya no ejercen el sagrado ministerio. (...) También rezo mucho por ellos e invito a todos a recordarlos en la oración, para que gracias también a la dispensa obtenida regularmente, mantengan vivo en sí el compromiso de la coherencia cristiana y de la comunión eclesial". El Papa manifestó su agradecimiento al cardenal Darío Castrillón Hoyos, prefecto de la Congregación para el Clero, por la felicitación en nombre de todos los presentes "en este día para mí muy significativo" y saludó a todos los allí reunidos diciendo: "Os estrecho a todos contra mi corazón". "Todos estamos llamados -continuó- a contribuir de diferentes maneras a la formación de la comunidad del Pueblo de Dios, donde la Providencia nos coloca", ofreciendo un testimonio "que si es necesario puede llegar hasta el derramamiento de sangre, como ha sucedido a muchos hermanos nuestros en el curso del siglo que acaba de cerrarse". En sus palabras dirigidas al Papa al inicio de la misa, el cardenal Castrillón señaló que "la veneración, la admiración y la gratitud nos llevarían a pronunciar un discurso muy largo concerniente al testimonio de vida y a la labor ministerial de Vuestra Santidad. Sentimos que nos guía un hombre de Dios, que ha conquistado amor y respeto más allá de cualquier barrera humana". Al final de la misa, Juan Pablo II saludó a todos los sacerdotes presentes en la Plaza de San Pedro y en todo el mundo en francés, inglés, español, alemán, portugués y polaco. A los sacerdotes de habla francesa les dijo que esperaba que su "presencia en Roma reafirme vuestra fe -subrayó- y vuestro sentido de Iglesia universal". "Saludo a los sacerdotes de habla inglesa que toman parte en la celebración jubilar de hoy -continuó-, especialmente a aquellos que celebran sus bodas de plata o de oro sacerdotales y a aquellos que, como yo, festejan su ochenta cumpleaños". Hablando en castellano animó a los sacerdotes a "continuar con vuestra entrega generosa y alegre al ministerio recibido, sabiendo que el Señor que comenzó la obra buena, El mismo la llevará a término". Después saludó a los sacerdotes de Polonia en su lengua natal, agradeciendo tanto a ellos como a sus compatriotas sacerdotes en Polonia "la fidelidad a vuestra vocación y a la Iglesia. La Iglesia cuenta con vosotros y con las nuevas vocaciones sacerdotales". |
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