- Amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como
a ti mismo.
No tomarás el nombre de Dios en vano.
Santificarás las fiestas.
Honrarás a tu padre y a tu madre.
No matarás.
No cometerás actos impuros.
No robarás.
No dirás falsos testimonios ni mentirás.
No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
No codiciarás los bienes ajenos.
Examen
de Conciencia
Culmen del Jubileo es el
encuentro con Dios Padre por medio de Cristo Salvador, presente en
su Iglesia, especialmente en sus Sacramentos. Por esto, todo el
camino jubilar, preparado por la peregrinación, tiene como punto
de partida y de llegada la celebración del sacramento de la
Penitencia y de la Eucaristía, misterio pascual de Cristo,
nuestra paz y nuestra reconciliación: éste es el encuentro
transformador que abre al don de la indulgencia para uno mismo y
para los demás.
Después de haber celebrado
dignamente la confesión sacramental, que de manera
ordinaria, según el can. 960 del CIC y el can. 720, § 1 del
CCEO, debe ser en su forma individual e íntegra, el fiel, una vez
cumplidos los requisitos exigidos, puede recibir o aplicar,
durante un prudente período de tiempo, el don de la indulgencia
plenaria, incluso cotidianamente, sin tener que repetir la confesión.
Conviene, no obstante, que los fieles reciban frecuentemente la
gracia del sacramento de la Penitencia, para ahondar en la
conversión y en la pureza de corazón. (2) La participación en
la Eucaristía --necesaria para cada indulgencia-- es conveniente
que tenga lugar el mismo día en que se realizan las obras
prescritas. (3)
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