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Habla
Jesús:
¿Para ti no necesitas
alguna gracia?
Hazme,
si quieres, como una lista de tus necesidades y ven y léela en mi presencia.
Recuerda el caso de mi siervo Salomón que me pidió sabiduría y le fue
concedida en gran manera. No olvides a Judith, que imploró gran valor y lo
consiguió. Ten presente a Jacob que me pidió prosperidad (prometiéndome dar
para obras buenas la décima parte de lo que ganara) y le concedí muy
generosamente todo lo que deseaba y mucho más. Sara me rogó y le alejé el
demonio que la atormentaba. Magdalena oró con fe y la libré de sus malas
costumbres. Zaque por su oración dejó su apego dañoso al dinero y se
transformó en hombre generoso. Y tú…que es lo que deseas que te conceda?
Dime francamente que sientes orgullo, amor a la sensualidad y a la pereza. Que
eres egoísta, inconstante. Que descuidas tus deberes. Que juzgas muy
severamente a tu prójimo olvidando mi prohibición. "No juzguéis y no
seréis juzgados. No condenéis y no seréis condenados por Dios" Dime
que hablas sin caridad de los demás. Que te preocupas más por el qué dirán
los demás de ti, que por el "que opinará Dios". Que te dejas
llevar por la tristeza y por el mal genio. Que reniegas de tu vida, de tu
pobreza, de tus males, de tus oficios, del trato que recibes. Olvidando lo que
dice el libro santo " Dios dispone todas las cosas para el bien de los
que aman". Dime que tienes la costumbre de decir mentiras, que no dominas
tu vista ni tu imaginación, que rezas poco y sin fervor, que tus confesiones
son hechas casi sin dolor y propósito y que no evitas después las ocasiones
de pecado y por eso vuelves a caer siempre en las mismas faltas. Que tu misa
es tan mal atendida y que tus comuniones son hechas casi sin preparación y
con poca acción de gracias. Que tienes pereza y miedo para hacer apostolado.
Que a veces pasas hasta varios días sin leer una página de la Biblia…..
Y yo te recordaré mis enseñanzas, que pueden traer una transformación total
para tu vida. Te diré de nuevo " Dios humilla a los orgullosos, pero a
los humildes los llena de sus gracias"… Si eres descuidado en tus
pequeños deberes, también lo serás en los grandes. De toda palabra dañosa
que digáis tendréis que dar cuenta en el día del juicio. Dichosos los que
escuchen la palabra de Dios y la practiquen.
Gozos
(siguiente)
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