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Biografía del Padre Rizzo

Por la mañana, siguiendo una costumbre muy recomendada por san Juan Bosco, antes de salir de casa se fue a hacer una visita a Jesús Sacramentado en el templo, y se arrodilló junto a la imagen de María Auxiliadora para encomendarse a tan poderosa Patrona. Levantó los ojos, y al ver el lindo Niño Jesús que estaba en brazos de la Virgen Santísima, con sus bracitos abiertos como queriéndole decir: "Llévame contigo, que quiero acompañarte en tu viaje", se le ocurrió una bellísima idea a nuestro vergonzante Padre limosnero. Él la narraba así: "Me dije: Hasta ahora solamente le he pedido favores a la Mamá que aunque es muy poderosa y me ayuda muchísimo, sin embargo es criatura. ¿Por qué no hago el ensayo de dedicarme a pedirle al Hijito que es Dios? Y le encomendé al Niño Jesús con toda mi alma esta salida que iba a hacer a "limosnear". Sentí como una oleada de valor por todo mi espíritu y me fui a la calle.

Aquel día no solo iba resuelto sino descarado. Así que el primer paisano que se encontró le dijo sin más: "Oiga mi amigo. Sáqueme de un apuro. El Superior me mandó a pedir limosna y esto es un oficio muy horrible. Regáleme un billete no sea que si vuelvo a casa sin nada, me pegue el Director otro regalo como ayer". El otro que era un italiano generoso, abrió su cartera y le regaló el billete de más alta graduación que existía entonces en la república. El padre Juan voló contento a la casa salesiana cuando el Director regresó lo que había recogido…era tres veces más de lo que el director había logrado recoger de casa en casa en toda la mañana.

próxima en construcción

 

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