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Querida familia:
Audacia espiritual. Sí, esta es una
lección que Madre Angélica nos ha enseñando una y ora vez. El don de
fortaleza opera palpablemente en su vida, desde sus años más tiernos ¡hasta
el día presente! Esta misma audacia espiritual se puede observar en la
vida de los santos, la vida de nuestra Santísima Madre, y claro, se
manifiesta de una manera suprema en la vida de Nuestro Señor. ¿Opera en
nosotros el don de la fortaleza?
Algunas veces cuando miramos lo opuesto es cuando mejor podemos juzgar.
De este modo déjenme hacer otra pregunta: ¿Somos cobardes espirituales?
Antes que podamos responder quizás necesitamos definir lo que es y no es
un cobarde espiritual.
Primero, ¿considerarían sentir miedo como prueba de cobardía espiritual?
Sorprendentemente, no lo es. La audacia o cobardía espiritual no
consiste en la medida del miedo que sentimos sino en cómo respondemos
ante el miedo. ¿Nos paraliza a tal punto que escogemos el consuelo por
encima de Cristo? ¿Nos lleva a hacer malas decisiones basadas en el
respeto humano en vez de los buenos principios y la verdadera caridad? ¿Somos
siempre pesimistas, viendo solo el lado oscuro de la vida? ¿Echamos agua
fría al entusiasmo de otros porque tememos seguir su buen ejemplo? ¿Nos
excusamos de vivir santamente dejando que el miedo nos controle? Si la
respuesta es “sí” entonces hay cobardía espiritual dentro de nosotros.
Por otra parte, ante la persecución ¿nos aferramos humildemente a la
verdad y el amor? Cuando dejamos que las olas del miedo rompan sobre
nuestros frágiles corazones ¿nos sujetamos firmemente con el ancla de
Jesús? Esto, amigos míos, es la verdadera audacia espiritual o fortaleza.
Muchas veces, cuando usamos estos términos uno piensa que nos referimos
a grandes hazañas como los viajes de san Pablo, el martirio de san
Pedro, las torturas extremas de los mártires ingleses, etc. ¡Es cierto
que estos héroes de la fe demostraron el don de fortaleza a grado
extremo! Es obvio que esta valentía heroica es verdaderamente audacia
espiritual, pero nunca podemos olvidarnos que esta audacia también puede
ser mucho más común de lo que uno piensa.
Algunos de los despliegues más admirables de audacia espiritual están
ocultos a los ojos del mundo. Tan solo miremos la vida de monjas
contemplativas para hacer hincapié a este punto. Miren a santa Teresita.
Murió a los 24 años habiendo entrado en el monasterio a temprana edad.
Su vida carecía de oportunidades para ejercitar audacia espiritual, o
tal parece. Para los que hemos estudiado la vida y los escritos de la
Pequeña Flor, sabemos que es totalmente incierto. Con la fuerza y la
visión de una mártir, santa Teresita veía cada día en el monasterio como
un campo de batalla donde podía luchar para el Señor – y ganó. ¡Con
cuánto esplendor ganó! Ella admiraba mucho a la heroína y mártir
francesa, santa Juana de Arco. No solamente la admiraba sino que quería
seguir sus pasos, pero como quien dice, con sus propios pies. Es cierto
que sus caminos fueron muy distintos, como lo son los caminos de cada
alma. Pero la misma audacia espiritual que llevó a santa Juana a ser
quemada en una hoguera, llevó a Teresita al Carmelo y llevó a Madre
Angélica a fundar a EWTN. Y esta misma audacia espiritual es la que
lleva a cada uno por el camino de la santidad. La fortaleza tiene que
estar presente en la vida de todo cristiano si queremos seguir a Nuestro
Señor.
Familia, ahora que la gran solemnidad de Pentecostés se acerca
rápidamente, pidamos al Santificador – el Espíritu Santo – por un
derroche de sus dones. Pero pidámosle especialmente por el don de
fortaleza o audacia espiritual, para que seamos cristianos en nombre y
en obra. Los amo, familia.
En Jesús y María,
Diácono Bill Steltemeier
Jefe Junta de Directores de EWTN
P.D. Si están sufriendo debido a alguna
relación personal difícil, recen por el don de fortaleza. |