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El
tiempo de Adviento tiene un cambio importante a partir de la octava
anterior a la Navidad, pues tanto en la Liturgia de las Horas como en la
Eucaristía se celebra ya sólo el acontecimiento dela venida en la carne
del Hijo de Dios, leyéndose los llamados «evangelios de la infancia de
Jesús» junto con pasajes proféticos alusivos a los evangelios de cada
día. En las oraciones se pide generalmente la plena participación en el
misterio de la encarnación del Señor mediante la vida sacramental que
comenzó en el bautismo y se acrecienta en la Eucaristía. Día: 24 de diciembre
« Ya se cumple el tiempo en el que Dios envió a «
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado
El orden de la gracia es posible sólo «en el mundo de las personas». Y se refiere al don que tiende siempre a la formación y comunión de las personas; de hecho, el libro del Génesis nos presenta tal donación. En él, la forma de esta «comunión de las personas» está delineada ya desde el principio. El hombre está llamado a la familiaridad con Dios, a la intimidad y amistad con Él. Dios quiere estar cercano a él. Quiere hacerle partícipe de sus designios. Quiere hacerle partícipe de su vida. Quiere hacerle feliz con su misma felicidad (con su mismo Ser). Para todo ello es necesaria la Venida de Dios y la expectación del hombre: la disponibilidad del hombre. Sabemos que el primer hombre, que disfrutaba de la inocencia original y de una particular cercanía de su Creador, no mostró tal disponibilidad. La primera alianza de Dios con el hombre quedó interrumpida, pero nunca cesó de parte de Dios la voluntad de salvar al hombre. No se quebrantó el orden de la gracia, y por eso el Adviento dura siempre. La realidad del Adviento está expresada, entre otras, en las palabras siguientes de San Pablo: «Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2, 4). Este «Dios quiere» es justamente el Adviento y
se encuentra en la base de todo adviento. (S.S. Juan Pablo II, Porque
viene el Señor). Sol que nace de lo alto, resplandor de la luz eterna, Sol de Justicia, ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte. (Aleluya) |
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