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FERIAS
DE ADVIENTO
del 17 al 24 de diciembre
El
tiempo de Adviento tiene un cambio importante a partir de la octava
anterior a la Navidad, pues tanto en la Liturgia de las Horas como en la
Eucaristía se celebra ya sólo el acontecimiento dela venida en la carne
del Hijo de Dios, leyéndose los llamados «evangelios de la infancia de
Jesús» junto con pasajes proféticos alusivos a los evangelios de cada
día. En las oraciones se pide generalmente la plena participación en el
misterio de la encarnación del Señor mediante la vida sacramental que
comenzó en el bautismo y se acrecienta en la Eucaristía.
21 de diciembre
« Muy pronto vendrá el Señor, que domina los pueblos, y se llamará
Emmanuel, porque tenemos a Dios-con-nosotros. »
(Antífona de Entrada, Cf. Is 7, 14; 8, 10)
«
¡Dichosa tú que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se
cumplirá. »
(Antifona
de Comunión, Lc 1, 45)
Reflexión
"Un
Niño nos ha nacido..."
Te acogemos con alegría, Omnipotente Dios del cielo y de la tierra, que
por amor te has hecho Niño "en Judea, en la ciudad de David, que se
llama Belén" (cf. Lc 2, 4).
Te acogemos agradecidos, nueva Luz que surges en la noche del mundo.
Te acogemos como a nuestro hermano, "Príncipe de la paz", que has hecho
"de los dos pueblos una sola cosa" (Ef 2, 14).
Cólmanos de tus dones, Tú que no has desdeñado comenzar la vida humana
como nosotros. Haz que seamos hijos de Dios, Tú que por nosotros has
querido hacerte hijo del hombre (cf. S. Agustín, Sermón 184).
Tú, "Maravilla de Consejero", promesa segura de paz; Tú, presencia
eficaz del "Dios poderoso"; Tú, nuestro único Dios, que yaces pobre y
humilde en la sombra del pesebre, acógenos al lado de tu cuna.
¡Venid, pueblos de la tierra y abridle las puertas de vuestra historia!
Venid a adorar al Hijo de la Virgen María, que ha venido entre nosotros
en esta noche preparada por siglos.
Noche de alegría y de luz.
¡Venite, adoremus!
(Misa de Medianoche,
Homilía de S.S. Juan Pablo Navidad, 24 de diciembre de 2001).
Oración
Dios y Señor
nuestro, que en el parto de la Virgen María has querido revelar al mundo
entero el esplendor de tu gloria; asístenos con tu gracia, para que
proclamemos con fe íntegra y celebremos con piedad sincera el misterio
admirable de la Encarnación de tu Hijo. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén. |