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FERIAS
DE ADVIENTO
del 17 al 24 de diciembre
El
tiempo de Adviento tiene un cambio importante a partir de la octava
anterior a la Navidad, pues tanto en la Liturgia de las Horas como en la
Eucaristía se celebra ya sólo el acontecimiento dela venida en la carne
del Hijo de Dios, leyéndose los llamados «evangelios de la infancia de
Jesús» junto con pasajes proféticos alusivos a los evangelios de cada
día. En las oraciones se pide generalmente la plena participación en el
misterio de la Encarnación del Señor mediante la vida sacramental que
comenzó en el bautismo y se acrecienta en la Eucaristía.
Semana
3: Martes
« El Mesías, que Juan nos anunció como Cordero,
vendrá como Rey. » (Antifona
de Entrada)
«
Le pondrán por nombre Emmanuel, que significa 'Dios-con-nosotros'. »
(Antifona
de Comunión, Mt 1, 23)
Reflexión
Nuestro
encuentro se sitúa en el tiempo litúrgico del Adviento, que brinda
mensajes sugestivos y profundos. Ante el Señor ya cercano -«Dominus
prope!» (Flp 4, 5)- y el Rey al que debemos adoración -«Regem venturum
Dominum, venite adoremus» (Breviario romano)-, tenemos que dejarnos
interpelar por las grandes cuestiones de la vida. Se trata de
interrogantes siempre actuales, que atañen al origen y al fin del hombre.
Son preguntas que ya se planteó el concilio Vaticano II en la
constitución Gaudium et spes. Esos interrogantes nos acompañan
constantemente; más aun, podríamos decir que existen juntamente con
nosotros. ¿Quién soy? ¿De dónde vengo y a dónde voy? ¿Cuál es el
sentido de mi existencia y de ser una criatura humana? ¿Por qué siento
esta perenne «inquietud», como solía llamarla san Agustín? ¿Por qué
razones debo responder constantemente a las exigencias de la moral,
distinguir el bien del mal, hacer el bien y evitar y vencer el mal? Nadie
puede dejar de plantearse estas preguntas. La sagrada Escritura,
comenzando por el libro del Génesis, les da respuestas exhaustivas. Y
esas respuestas constituyen, de algún modo, el contenido del Adviento de
la Iglesia, que actualiza el pasado y nos proyecta al futuro. (Sed
Levadura Evangélica, Homilía de S.S. Juan Pablo II durante la Misa de
Universitarios Romanos, 15 de diciembre de 1998).
Oración
Concede, Señor, a los que vivimos oprimidos por la antigua esclavitud del
pecado ser liberados por el nuevo y esperado nacimiento de tu Hijo. Que
vive y reina contigo. Amén.
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