Poema del Hombre Dios
Cuando el “Poema” fue agregado al “Indice de
Libros Prohibidos” en el año 1959, fue descrito como “una mala novela de
ficción de la vida de Cristo” (L’Osservatore Romano, citado por el Cardenal
Ratzinger en una carta al Cardenal Siri el 31 de enero, 1985). Los católicos
fueron advertidos de no tomar la obra como una revelación de Dios, y, bajo
las normas establecidas por el Indice, nadie, ni siquiera un sacerdote,
podía leer los volúmenes sin una razón seria (como, por ejemplo, refutar sus
errores) y contando con el permiso del obispo o un superior religioso. A
pesar del fallo de Roma contra esta obra, sus promotores continúan sus
actividades, publicándola y promoviéndola sin interrupción.
Cuando fue abolido el Indice en el año 1966, muchos pensaron que las obras
listadas ya se podían leer. Con respecto al “Poema del Hombre Dios”, el
Cardenal Ratzinger señaló lo siguiente en la ya mencionada carta,
“Después de la disolución del Indice,
cuando algunas personas pensaron que ya se podía publicar y distribuir
la obra, ‘L’Osservatore Romano’ (15 de junio, 1966) se les recordó
nuevamente a la gente, tal como fue publicado en el 'Acta Apostolicae
Sedis' (1966), que el Indice retiene su fuerza moral a pesar de su
disolución. Una decisión en contra de distribuir y recomendar una obra,
que no fue condenada ligeramente, puede ser reversado solamente después
de cambios profundos que neutralicen el daño que tal publicación pueda
causar a los fieles.”
En el año 1993, el Obispo Boland de
Birmingham, Alabama escribió a la Congregación para la Doctrina de la Fe
acerca del “Poema” de parte de una persona que tenía una inquietud. El
Cardenal Ratzinger respondió por medio de una carta y el Obispo luego citó
al Cardenal en su respuesta a la persona, quien lo compartió con nosotros.
La respuesta notó que, a causa del interés continuo en los libros, la
Congregación de la Doctrina de la Fe solicitó a la Conferencia de Obispos de
Italia que pidieran al editor (quien, como ya notamos nunca ha respetado las
decisiones de Roma) que incluyeran una renuncia en los volúmenes que
“claramente afirmara en la primera página que las dichas ‘visiones’ y los
dichos ‘dictados’ a que se refieren son simplemente las formas literarias
usadas por la autora para narrar de su forma la vida de Jesús. Su origen no
se puede considerar sobrenatural.” Si esto se ha hecho o no, yo no sé.
Aparte de cualquier supuesto valor que estos escritos puedan tener para
ayudar la fe de los católicos, se promueve la tendencia de auto-juzgar algo
en algo ya juzgado por la autoridad de la jerarquía de la Iglesia. Dado que
el deber de sumisión al Magisterio es parte de la divina constitución de la
Iglesia y es necesario para la salvación, y mientras que las revelaciones
privadas (hasta las auténticas, la cual esta no la es) no obligan en fe, ¿no
debe de ser fácil para el católico fiel que hacer? ¿Es prohibido? En el
sentido estricto canónico (prohibición legal con sanciones por violar), no.
¿Es extremadamente imprudente leer cosas fuertemente desaconsejadas por la
Iglesia en los términos más fuertes? Sí. ¿Se puede considerar mal uso del
tiempo dado la riqueza de escritos del Magisterio, de los santos y del
Catecismo que no se están leyendo? Absolutamente.
¡Pero la gente dice que no han entendido la Sagrada Escritura tan bien como
cuando han leído el “Poema”, entendido de cierta manera, como explicado por
María Valtorta! Pero esta forma la Iglesia ha dicho no es de acuerdo a su
forma de pensar. Los católicos prudentemente hacen bien si siguen a la Santa
Sede en su decisión.
Contestado por Colin B. Donovan, STL
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