Cristo se convirtió en el
Pan de Vida porque comprendió la necesidad, el hambre que teníamos de Dios.
Y nosotros debemos comer este Pan y la bondad de su amor para poder
compartirlo.
La eucaristía es el signo más tangible del amor de Dios por el hombre, ya
que renueva permanentemente su sacrificio por amor a nosotros. Y es la Misa,
nuestra oración diaria, el lugar donde nos ofrecemos con y por Cristo para
ser distribuidos entre los más pobres de los pobres.
La eucaristía es el misterio de nuestra unión profunda con Cristo.
Una Sonrisa
Una
sonrisa en los labios alegra nuestro corazón,
conserva nuestro buen humor,
guarda nuestra alma en paz,
vigoriza la salud,
embellece nuestro rostro
e inspira buenas obras.
Sonriamos a los rostros tristes,
tímidos, enfermos, conocidos,
familiares y amigos.
Sonriámosle a Dios con la aceptación
de todo lo que El nos envié y
tendremos el merito de poseer
la mirada radiante de su rostro
con su amor por toda la eternidad.
Las palabras de Cristo son muy claras,
pero debemos entenderlas como una
realidad viviente, tal como El las propuso.
Cuando El habla de hambre,
no habla solamente del hambre de pan,
sino hambre de amor, hambre de ser
comprendido, de ser querido.
El experimentó lo que es ser rechazado porque
vino entre los suyos y los suyos no lo quisieron.
Y El conoció lo que es estar solo,
abandonado, y no tener a nadie suyo.
Esta hambre de hoy, que esta rompiendo vidas en todo el mundo destruyendo
hogares y naciones, habla de no tener hogar, no solamente un cuarto con
techo, pero el anhelo de ser aceptado, de ser tratado con compasión, y que
alguien abra nuestro corazón para recibir al que se sienta abandonado.
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Oración para
sonreír
Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro
sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición.
Que mis ojos sonrían diariamente
por el cuidado y compañerismo
de mi familia y de mi comunidad.
Que mi corazón sonría diariamente
por las alegrías y dolores que compartimos.
Que mi boca
sonría diariamente
con la alegría y regocijo de tus trabajos.
Que mi rostro dé testimonio diariamente
de la alegría que tú me brindas.
Gracias por este
regalo de mi sonrisa, Señor.
Amén.
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| Palabras de la Madre
Teresa He nacido en
Albania.
Ahora soy una ciudadana de la India.
También soy una monja católica.
En mi trabajo pertenezco a todo el mundo.
Pero en mi corazón sólo pertenezco a Cristo.
El fruto del silencio es la oración
El fruto de la oración es la fe
El fruto de la fe es el amor
El fruto del amor es el servicio
El fruto del servicio es la paz
Cuanto menos poseemos, más podemos dar.
Parece imposible, pero no lo es. Esa es la lógica del amor.
En el momento de la muerte, no se nos
juzgará por la cantidad de trabajo que hayamos hecho, sino por el
peso de amor que hayamos puesto en nuestro trabajo.
Este amor debe resultar del sacrificio de sí mismos y ha de sentirse
hasta que haga daño.
Haz las cosas pequeñas con gran amor.
La paz y la guerra empiezan en el
hogar. Si de verdad queremos que haya paz en el mundo, empecemos por
amarnos unos a otros en el seno de nuestras propias familias. Si
queremos sembrar alegría en derredor nuestro precisamos que toda familia
viva feliz.
Empieza
transformando todo lo que haces en algo bello para Dios.
No cierren las
puertas a los pobres; porque los pobres, los apestados, los caídos en la
vida, son como el mismo Jesús.
Los pobres son la
esperanza del mundo porque nos proporcionan la ocasión de amar a Dios a
través de ellos. Son el don de Dios a la humanidad, para que nos enseñen
una manera diferente de amarlo, buscando siempre la manera de
dignificarlos y rescatarlos.
Ellos son el signo de la presencia de Dios entre nosotros, ya que en
cada uno de ellos es Cristo quien se hace presente.
Por eso, Él no nos preguntará cuántas cosas hicimos, sino cuánto amor
pusimos en ellas.
Preferiría cometer
errores con gentileza y compasión antes que obrar milagros con
descortesía y dureza.
La mayor enfermedad hoy día no es la
lepra ni la tuberculosis sino mas bien el sentirse no querido, no
cuidado y abandonado por todos. El mayor mal es la falta de amor y
caridad, la terrible indiferencia hacia nuestro vecino que vive al lado
de la calle, asaltado por la explotación, corrupción, pobreza y
enfermedad.
Si no se vive para
los demás, la vida carece de sentido.
Dios siempre cuida
de sus criaturas, pero lo hace a través de los hombres. Si alguna
persona muere de hambre o pena, no es que Dios no la haya cuidado; es
porque nosotros no hicimos nada para ayudarla, no fuimos instrumentos de
su amor, no supimos reconocer a Cristo bajo la apariencia de ese hombre
desamparado, de ese niño abandonado.
Muchas veces basta
una palabra, una mirada, un gesto para llenar el corazón del que amamos.
La Vida
La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es beatitud, saboréala.
La vida es sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es un juego, juégalo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózala.
La vida es misterio, devélalo.
La vida es promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es himno, cántalo.
La vida es combate, acéptalo.
La vida es una tragedia, domínala.
La vida es aventura, arrástrala.
La vida es felicidad, merécela.
La vida es la vida, defiéndela. |
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