Palabras de agradecimiento al Papa Francisco al concluir la Misa por S.E. Mons. Emilio Aranguren Echeverría, Obispo de Holguín
Lunes 21 de septiembre de 2015
Papa Francisco

Querido Santo Padre, que mis palabras sean expresión del profundo agradecimiento de esta Iglesia diocesana que peregrina en las provincias de Holguín y Las Tunas, que se esfuerza por ser una Iglesia servidora que sale como el samaritano a tender la mano al que la necesita. Las autoridades del país conocen que la Iglesia no pide para sí, sino que solicita aquello que requiere para cumplir con su misión. La Iglesia está convencida que el Evangelio puede hacer que cada cubano tenga un rostro más bondadoso, ya que la fe en Jesucristo alimenta la vivencia de la virtud.

Esta misión la vivimos en medio de un pueblo que, en diferentes etapas ha experimentado prejuicios y discordias. En esta realidad nos corresponde ser "signo de unidad, de concordia y de paz"1. Nuestra Iglesia, en el silencio de la cotidianidad, ha ido fortaleciendo su propia espiritualidad sustentada en cuatro claves del Reino: el valor de lo poco, lo pequeño, lo anónimo y lo gradual.

Que su visita sea para nosotros una confirmación en la fe que nos ayude a leer los acontecimientos de nuestra historia con esa mirada que permite sintetizarlo todo en el Amor que Dios nos tiene: Por Bariay, en 1492 Colón pisó estas nuevas tierras. En 1612 por Nipe entró la imagen de la Virgen de la Caridad, venerada por primera vez, en nuestro Hato de Barajagua. En 1790 el madero de la cruz quedó erguido en la Loma que hoy lleva su nombre. A mediados del siglo XIX, en nuestra actual Iglesia Catedral, San Antonio María Claret fue herido, y dejó la huella de su sangre como testimonio de su entrega al Señor.

Hoy, como Sucesor de Pedro, Ud. también marca para siempre la historia de nuestro pueblo al visitarnos como "Misionero de la Misericordia". Como efecto de la misma nos corresponde favorecer "la pastoral del encuentro"2 que, de acuerdo a nuestra trayectoria histórica, integra una gran dosis de "re-encuentros" entre antiguos amigos, familiares, vecinos y conciudadanos, como gesto previo que pueda favorecer la necesaria reconciliación.

Ante Ud., Santo Padre, deseo expresar un especial agradecimiento a las Iglesias hermanas, congregaciones religiosas3, Organismos Internacionales de Ayuda4 y bienhechores que nos tienden la mano fraterna con una exquisita generosidad y sentido eclesial.

Al celebrar la Fiesta de San Mateo, seguramente que Ud. renueva aquel impulso interior vivido en su parroquia de San José de Flores como fruto de su encuentro sacramental con el P. Duarte5. Ese recuerdo le permite renovar en este día su lema episcopal: "Lo miró con misericordia y lo eligió".

¡Gracias, Santo Padre! Bendíganos a cuantos estamos en esta Plaza y a cuantos con devoción participan de esta celebración a través de los medios de comunicación. Bendiga a cada una de nuestras familias. Todos estamos necesitados de recibir la bendición de Dios.

 

[Texto original: Español]

[Tomado de la Oficina de Prensa del Vaticano]

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