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| Código de Derecho Canónico |
CAPÍTULO I
DE LA ESCUELA
796 § 1. Entre los medios para
realizar la educación, los fieles tengan en mucho las escuelas, que
constituyen una ayuda primordial para los padres en el cumplimiento de su
deber de educar.
§ 2. Es necesario que los padres cooperen estrechamente con los maestros de
las escuelas a las que confían la formación de sus hijos; los profesores, a
su vez, al cumplir su encargo, han de trabajar muy unidos con los padres, a
quienes deben escuchar de buen grado, y cuyas asociaciones o reuniones deben
organizarse y ser muy apreciadas.
797 Es necesario que los padres tengan verdadera libertad para elegir las
escuelas; por tanto, los fieles deben mostrarse solícitos para que la
sociedad civil reconozca esta libertad de los padres y, conforme a la
justicia distributiva, la proteja también con ayudas económicas.
798 Los padres han de confiar sus hijos a aquellas escuelas en las que se
imparta una educación católica; pero, si esto no es posible, tienen la
obligación de procurar que, fuera de las escuelas, se organice la debida
educación católica.
799 Deben esforzarse los fieles para que, en la sociedad civil, las leyes
que regulan la formación de los jóvenes provean también a su educación
religiosa y moral en las mismas escuelas, según la conciencia de sus padres.
800 § 1. La Iglesia tiene derecho a establecer y dirigir escuelas de
cualquier materia, género y grado.
§2. Fomenten los fieles las escuelas católicas, ayudando en la medida de sus
fuerzas a crearlas y sostenerlas.
801 Los institutos religiosos que tienen por misión propia la enseñanza,
permaneciendo fieles a esta misión suya, procuren dedicarse a la educación
católica también por medio de sus escuelas, establecidas con el
consentimiento del Obispo diocesano.
802 § 1. Si no existen escuelas en las que se imparta una educación imbuida
del espíritu cristiano, corresponde al Obispo diocesano procurar su
creación.
§ 2. Allí donde sea conveniente, provea también el Obispo diocesano a la
creación de escuelas profesionales y técnicas, y de otras que se requieran
por especiales necesidades.
803 § 1. Se entiende por escuela católica aquella que dirige la autoridad
eclesiástica competente o una persona jurídica eclesiástica pública, o que
la autoridad eclesiástica reconoce como tal mediante documento escrito.
§ 2. La enseñanza y educación en una escuela católica debe fundarse en los
principios de la doctrina católica; y han de destacar los profesores por su
recta doctrina e integridad de vida.
§ 3. Ninguna escuela, aunque en realidad sea católica, puede adoptar el
nombre de «escuela católica» sin el consentimiento de la autoridad
eclesiástica competente.
804 § 1. Depende de la autoridad de la Iglesia la enseñanza y educación
religiosa católica que se imparte en cualesquiera escuelas o se lleva a cabo
en los diversos medios de comunicación social; corresponde a la Conferencia
Episcopal dar normas generales sobre esta actividad, y compete al Obispo
diocesano organizarla y ejercer vigilancia sobre la misma.
§ 2. Cuide el Ordinario del lugar de que los profesores que se destinan a la
enseñanza de la religión en las escuelas, incluso en las no católicas,
destaquen por su recta doctrina, por el testimonio de su vida cristiana y
por su aptitud pedagógica.
805 El Ordinario del lugar, dentro de su diócesis, tiene el derecho a
nombrar o aprobar los profesores de religión, así como de remover o exigir
que sean removidos cuando así lo requiera una razón de religión o moral.
806 § 1. Compete al Obispo diocesano el derecho de vigilar y de visitar las
escuelas católicas establecidas en su territorio, aun las fundadas o
dirigidas por miembros de institutos religiosos; asimismo le compete dictar
normas sobre la organización general de las escuelas católicas; tales normas
también son válidas para las escuelas dirigidas por miembros de esos
institutos, sin perjuicio de su autonomía en lo que se refiere al régimen
interno de esas escuelas.
§ 2. Bajo la vigilancia del Ordinario del lugar, los Moderadores de las
escuelas católicas deben procurar que la formación que se da en ellas sea,
desde el punto de vista científico, de la misma categoría al menos que en
las demás escuelas de la región.