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Papa Juan Pablo II: Audiencia general de los miércoles
1. Después de la apertura de la Puerta santa en las
cuatro basílicas romanas, ahora estamos avanzando a grandes pasos en el
itinerario eclesial de conversión y reconciliación propuesto por el jubileo.
Como es sabido, uno de los aspectos espirituales más significativos y
profundos del jubileo es la peregrinación, signo de la misma condición de
todo ser humano en cuanto homo viator. Según subrayé en la bula de
convocación del jubileo, ella "es ejercicio de ascesis laboriosa, de
arrepentimiento por las debilidades humanas, de constante vigilancia de la
propia fragilidad y de preparación interior a la conversión del corazón"
(Incarnationis mysterium, 7). 3. Por este motivo, es importante "seguir los pasos de
Abraham", para redescubrir las huellas de la presencia amorosa de Dios
junto al hombre y revivir la experiencia de fe de aquel a quien san Pablo
calificará como padre de todos los que, circuncisos o incircuncisos, creen
(cf. Rm 4, 11-12). Con su fe, traducida en opciones concretas y a veces
incluso dramáticas, como el abandono de la seguridad de la propia
tierra o el sacrificio de su único hijo Isaac, Abraham obtuvo la
justicia que lo hizo amigo de Dios, se adhirió plenamente al plan divino para
sí y para su descendencia, y se convirtió en el padre de una multitud de
creyentes.
Saludos Doy mi cordial bienvenida a los peregrinos de lengua española, especialmente a los diversos grupos procedentes de Argentina, Bolivia, Chile, otros países latinoamericanos y España. Os invito a todos a acompañarme con vuestras oraciones en esta peregrinación y a realizar espiritualmente el recorrido que conduce a Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre por nosotros. Muchas gracias. (A los peregrinos franceses) ¡Que el año jubilar os ayude a crecer en la fe en Cristo y a dar testimonio de él con ardor!. (A los eslovenos de la región austríaca de Carintia) Con la visita a las Puertas santas y con la riqueza espiritual del jubileo deseáis acrecentar y fortalecer vuestra fe. Que esta visita a Roma os confirme en ella y os haga apóstoles activos en la vida diaria. (En polaco a fieles procedentes de Auschwitz) Vuestra ciudad lleva las señales del sufrimiento y del martirio de muchas naciones. La voz de Auschwitz, el grito del hombre torturado, debería sacudir incesantemente al mundo a fin de que en la historia de la humanidad no se repita nunca más la tragedia que se consumó allí. Os doy las gracias por todo lo que hacéis para mantener viva la memoria de este doloroso pasado. (A los peregrinos italianos) Dirijo una cordial bienvenida a todos los peregrinos de lengua italiana, en particular, a los participantes en el curso del "Studium" para futuros postuladores y colaboradores de la Congregación para las causas de los santos, a los cuales animo a trabajar con fruto al servicio del gran patrimonio de santidad que la Iglesia posee, y a enriquecerlo diariamente con su testimonio personal. Saludo a los peregrinos de la archidiócesis de Catania, acompañados por el arzobispo mons. Luigi Bommarito. Queridísimos hermanos, os doy las gracias por vuestra grata presencia y deseo que la visita a las tumbas de los Apóstoles dé fuerza a vuestro empeño evangélico cotidiano. Saludo también con afecto al numeroso grupo de jóvenes de la comunidad "Cenáculo", proveniente de Italia, Croacia y Francia, guiados por el obispo de Saluzzo, mons. Diego Bona. El Papa está con vosotros, aprecia vuestra obra y os recuerda en su oración. No os desaniméis ante las dificultades. Que la cruz sea vuestro apoyo y que en Cristo, muerto y resucitado, encontréis el estímulo constante para perseverar en el camino emprendido, de forma que seáis testigos de esperanza en la sociedad. (A los jóvenes, enfermos y recién casados) Me complace recordar a los santos Cirilo y Metodio, de quienes hemos hecho memoria al comienzo de la semana. Que el ejemplo de los dos santos hermanos de Tesalónica, copatronos de Europa, suscite en vosotros, queridos jóvenes, el deseo de servir generosamente al Evangelio en los ambientes en los que se desenvuelve vuestra vida diaria. Que su intercesión, queridos enfermos, os obtenga la gracia de aceptar de manos de Cristo el dolor y el sufrimiento, a fin de que sea ocasión de salvación para vosotros y para los hermanos. Que la protección de los santos Cirilo y Metodio, queridos recién casados, haga de vuestras familias auténticas "iglesias domésticas", donde se crece cada día en el amor recíproco y en la apertura a la vida. |
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