NOTAS
(1). Col 1, 24.
(2). Ibid.
(3). Rom 8, 22.
(4). Cf. nn. 14; 18; 21; 22: AAS 71 (1979) 284 s.; 304;
320; 323.
(5). Como lo probó Ezequías (cf. Is 38, 1-3).
(6). Como temía Agar (cf. Gén 15-16), como imaginaba Jacob (cf. Gén 37, 33-35),
como experimentó David (cf. 2 Sam 19, 1).
(7). Como temía Ana, la madre de Tobías (cf. Tob 10, 1-7; cf. también Jer 6, 26;
Am 8, 10; Zac 12, 10).
(8). Tal fue la prueba de Abrahán (cf. Gén 15, 2), de Raquel (cf. Gén 30, 1), o de
Ana, la madre de Samuel (cf. 1 Sam 1, 6-10).
(9). Como el lamento de los exiliados en Babilonia (cf.
Sal 137 [136]).
(10). Sufridas, por ejemplo, por el salmista (cf. Sal 22 [21], 17-21) o por
Jeremías (cf. Jer 18, 18).
(11). Esta fue la prueba de Job (cf. Job 19, 18; 30, 1. 9), de algunos salmistas
(cf. Sal 22 [21], 7-9; 42 [41], 11; 44 [43], 16-17), de Jeremías (cf. Jer 20,
7), del Siervo doliente (cf. Is 53, 3).
(12). Por lo que hubieron de sufrir también ciertos salmistas (cf. Sal 22 [21],
2-3; 31 [30], 13; 38 [37], 12; 88 [87], 9. 19), Jeremías (cf. Jer 15, 17) o el
Siervo doliente (cf. Is 53, 3).
(13). Del salmista (cf. Sal 51 [50], 5, de los testigos de los sufrimientos del
Siervo (cf. Is 53, 3-6), del profeta Zacarías (cf. Zac 12, 10).
(14). Esto lo sentían vivamente el salmista (cf. Sal 73 [72], 3-14) y el Cohelet
(cf. Ecl 4, 1-3).
(15). Este fue el sufrimiento de Job (cf. Job 19, 19), de ciertos salmistas (cf.
Sal 41 [40], 10; 55 [54], 13-15), de Jeremías (cf. Jer 20, 10); mientras que en
el libro del Eclesiástico se medita sobre tal miseria (cf. Eclo 37, 1-6).
(16). Además de los numerosos pasajes del Libro de las Lamentaciones, cf. los
lamentos de los salmistas (cf. Sal 55 [43], 10-17; 77 [76], 3-11; 79 [78], 11;
89 [88], 51), o de los profetas (cf. Is 22, 4; Jer 4, 8; 13, 17; 14, 17-18; Ez
9, 8; 21, 11-12); cf. tambien las plegarias de Azarías (cf. Dan 3, 31-40) y de
Daniel (cf. Dan 9, 16-19).
(17). Por ej. Is 38, 13; Jer 23, 9; Sal 31 [30], 10-11;
Sal 42 [41], 10-11.
(18). Por ej. Sal 73 [72], 21; Job 16, 13; Lam 3, 13.
(19). Por ej. Lam 2, 11.
(20). Por ej. Is 16, 11; Jer 4, 19; Job 30, 27; Lam 1,
20.
(21). Por ej. 1 Sam 1, 8; Jer 4, 19; 8, 18; Lam 1,
20.22; Sal 38 [37], 9. 11.
(22). A este propósito es oportuno recordar que la raíz hebrea '' designa
globalmente lo que es mal, en contraposición a lo que es bien (tob), sin
distinguir entre sentido físico, psíquico y ético Aquella se encuentra en la
forma sustantiva ra' y ra'a que indica indiferentemente el mal en sí mismo, la
acción mala o aquel que la realiza. En las formas verbales, además de la forma
simple (qal), que designa de manera variada «el ser mal», se encuentran la forma
reflexiva-pasiva (niphal) «sufrir el mal», «ser afectado por el mal» y la forma
causativa (hiphil) «hacer el mal», «infligir el mal» a alguno. Dado que falta en
el hebreo una verdadera correspondencia con el griego "pascw" = «sufro», también
este verbo se halla raramente en la versión de los Setenta.
(23). Dan 3, 27 s.; cf. Sal 19 [18], 10; 36 [35], 7; 48 [47], 12; 51 [50], 6; 99
[98], 4; 119 [118], 75; Mal 3, 16-21; Mt 20, 16; Mc 10, 31; Lc 17, 34; Jn 5, 30;
Rom 2, 2.
(24). Job 4, 8.
(25). Job 1, 9-11.
(26). 2 Mac 6, 12.
(27). Jn 3, 16.
(28). Job 19, 25-26.
(29). Jn 1, 29.
(30). Gén 3, 19.
(31). Jn 3, 16.
(32). Act 10, 38.
(33). Cf. Mt 5, 3-11.
(34). Cf. Lc 6, 21.
(35). Mc 10, 33-34.
(36). Cf. Mt 16, 23.
(37). Mt 26, 52. 54.
(38). Jn 18, 11.
(39). Jn 3, 16.
(40). Gál 2, 20.
(41). Is 53, 2-6.
(42). Jn 1, 29.
(43). Is 53, 7-9.
(44). Cf. 1 Cor 1, 18.
(45). Mt 26, 39.
(46). Mt 26, 42.
(47). Sal 22 [21], 2.
(48). Is 53, 6.
(49). 2 Cor 5, 21.
(50). Jn 19, 30.
(51). Is 53, 10.
(52). Cf. Jn 7, 37-38.
(53). Is 53, 10-12.
(54). Job 19, 25.
(55). 1 Pe 1, 18-19.
(56). Gál 1, 4.
(57). 1 Cor 6, 20.
(58). 2 Cor 4, 8-11, 14.
(59). 2 Cor 1, 5.
(60). 2 Tes 3, 5.
(61). Rom 12, 1.
(62). Gál 2, 19-20.
(63). Gál 6, 14.
(64). Flp 3, 10-11.
(65). Act 14, 22.
(66). 2 Tes 1, 4-5.
(67). Rom 8, 17-18.
(68). 2 Cor 4, 17-18.
(69). 1 Pe 4, 13.
(70). Lc 23, 34.
(71). Mt 10, 28.
(72). 2 Cor 12, 9.
(73). 2 Tim 1, 12.
(74). Flp 4, 13.
(75). 1 Pe 4, 16.
(76). Rom 5, 3-5.
(77). Cf. Mc 8, 35; Lc 9, 24; Jn 12, 25.
(78). Col 1, 24.
(79). 1 Cor 6, 15.
(80). Jn 3, 16.
(81). Lc 9, 23.
(82). Cf. Lc 9, 23.
(83). Cf. Mt 7, 13-14.
(84). Lc 21, 12-19.
(85). Jn 15, 18-21.
(86). Jn 16, 33.
(87). 2 Tim 3, 12.
(88). Col 1, 24.
(89). Cf. Ef 6, 12.
(90). Lc 10, 29.
(91). Lc 10, 33-34.
(92). Conc. Ecum. Vat. II, Constitución pastoral sobre
la Iglesia en el mundo actual, Gaudium et spes, 24.
(93). Lc 4, 18-19; cf. Is 61, 1-2.
(94). Act 10, 38.
(95). Mt 25, 34-36.
(96). Mt 25, 40.
(97). Mt 25, 45.
(98). 1 Pe 4, 13.
(99). Col 1, 24.
(100). Conc. Ecum. Vat. II, Constitución pastoral sobre
la Iglesia en el mundo actual, Gaudium et spes, 22.
(101). Ibid.
(102). Cf. Jn 17, 11. 21-22.
(103). Cf. Jn 19, 25.