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CARTA APOSTÓLICA
AUGUSTINUM HIPPONENSEM
DEL SUMO PONTÍFICE
JUAN PABLO II
EN EL XVI CENTENARIO
DE LA CONVERSIÓN DE SAN AGUSTÍN

A los obispos,
sacerdotes,
familias religiosas
y fieles de toda la Iglesia católica
en el XVI centenario de la conversión
de san Agustín,
Obispo y Doctor de la Iglesia

 

 

V. Conclusión

He recordado la conversión y he trazado rápidamente un panorama del pensamiento de un hombre incomparable, de quien todos en la Iglesia y en Occidente nos sentimos de alguna manera discípulos e hijos. Una vez más manifiesto el vivo deseo de que se estudie y sea ampliamente conocida su doctrina y de que se imite su celo pastoral, para que el magisterio de tan gran Doctor y Pastor continúen en la Iglesia y en el mundo en beneficio de la cultura y de la fe.

El XVI centenario de la conversión de San Agustín brinda una ocasión muy propicia para incrementar los estudios y para difundir la devoción a él. A tal fin y compromiso exhorto especialmente a las Órdenes religiosas —masculinas y femeninas— que llevan su nombre, viven bajo su patrocinio o de cualquier modo siguen su regla y le llaman padre. Que todos ellos aprovechen esta ocasión para revivir y hacer revivir más intensamente sus ideales.

Con ánimo agradecido y con los mejores augurios de bien estaré presente en las diversas iniciativas y celebraciones que con este motivo se organicen por todas partes. Para cada una de ellas invoco de corazón la protección celestial y el auxilio eficaz de la Virgen María, a la que el obispo de Hipona exaltó como Madre de la Iglesia [293]. Sea prenda de ello mi bendición apostólica, que me es grato impartir mediante esta Carta.

Roma, junto a San Pedro, 28 de agosto de 1986, fiesta de San Agustín, Obispo y Doctor de la Iglesia, año VIII de mi pontificado.

 

IOANNES PAULUS PP. II

 

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Tomado del sitio de web del vaticano: www.vatican.va