|
|
|
|
DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO
II
Amados Hermanos en el Episcopado, 1. La canonización de una hija eximia de la noble tierra española me permite tener este encuentro con todos vosotros, que habéis venido a Roma, centro de la catolicidad, para venerar a Santa María Rosa Molas y Vallvé y, al mismo tiempo, manifestar vuestra adhesión y cercanía al Sucesor de Pedro. Me es grato saludar al Señor Cardenal Vicente Enrique Tarancón y a los demás Obispos aquí presentes, cuyas diócesis tienen una particular vinculación con la nueva Santa. Mi especial saludo en esta ocasión va dirigido a las Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación, que en gran número habéis acudido a Roma para la canonización de vuestra Fundadora. Que ella, que supo encarnar en sí la consolación de Dios, aun en medio de las mayores tribulaciones, y supo ser instrumento de la consolación para todos sin distinción, siga siendo para vosotras estímulo y acicate en vuestra vida consagrada. Como ella, mostrad particular predilección por los más necesitados del consuelo de Dios. Como ella, continuad llevándoles en vuestras personas y por medio de vuestro servicio apostólico el testimonio del amor de Cristo y de la solicitud de la Iglesia. Os saludo con especial afecto a vosotros, jóvenes, que habéis venido en gran numero. Vosotros, que os sentís llamados a vivir un compromiso cristiano inspirado en el estilo de la nueva Santa, haceos dignos de vuestro lema apostólico: “Consolación para el mundo”. Sed testigos del Dios consolador y pregoneros de su misterio. Poned todo vuestro empeño en edificar la civilización del amor, luchando por la justicia y por la verdad, por la dignidad del hombre; y sobre todo sed fermento evangélico entre los jóvenes, vuestros amigos y compañeros. Quiero dirigir igualmente un cordialísimo saludo a los numerosos peregrinos venidos a Roma para participar en esta Canonización. Procedéis de casi todas las regiones de España así como de Portugal, Brasil, Venezuela, Chile, Argentina, Ecuador y Bélgica. A todos ha llegado el mensaje de misericordia y consolación de María Rosa Molas. Que vuestras Iglesias locales sepan recoger el testimonio de su solicitud por el hombre, necesitado de la Misericordia y del Consuelo de Dios. 2. Em plau saludar també l’Església que peregrina a Catalunya, especialment les Comunitats eclesials de Tortosa i Reus, on Santa Maria Rosa Molas féu créixer un carisma particular i va enriquir l’Església universal amb la seva santedat i amb una nova Congregació religiosa, les Germanes de Nostra Senyora de la Consolació. Todos os sentís unidos en torno a esta nueva Santa, que la Iglesia propone como modelo para todos los cristianos. Ella, con el ejemplo de su vida, entregada sin reservas por amor a los más necesitados, os invita a conservar vuestra fe. Ella os alienta a reforzar vuestros lazos de hermandad, haciendo de vuestras parroquias, comunidades, colegios y familias, centros que irradien la caridad cristiana. Ella os anima a ser fieles a las más genuinas tradiciones de vuestra tierra y a los valores del evangelio, que forman parte esencial del alma de vuestras gentes. 3. Hoy Santa María Rosa sigue ejerciendo su misión de misericordia y consolación en el mundo a través de sus Hijas espirituales. Pidamos por su intercesión que sepan hacerlo como su Santa Madre, con humildad y abnegación, con mansedumbre y solidaridad, con solicitud y bondad, desde una profunda vida de oración y de entrega. Pidamos que cuantos han acogido el mensaje de su vida sean para sus hermanos artífices de esperanza y portadores de la consolación de Dios A todos los aquí presentes, venidos para esta solemne canonización, así como a vuestras familias, imparto con afecto la Bendición Apostólica.
© Copyright 1988 - Libreria Editrice Vaticana
|
|
|