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VIAJE APOST ÓLICODE SU SANTIDAD JUAN PABLO II A ESLOVAQUIA ÁNGELUS Bratislava, explanada de Petržalka
Saludo con afecto a los fieles de lengua húngara. El Señor Jesús, que en la cruz
dio su vida por todos, os conceda abundancia de gracia y os sostenga con los
dones de su Espíritu. Con mi bendición. A los peregrinos de lengua alemana, provenientes en particular de Austria, mi
cordial saludo y mi bendición, deseándoles alegría y paz en el Señor. A cuantos vienen de Ucrania, recordando mi viaje apostólico a esa hermosa
tierra, les deseo la paz de Dios que supera todo conocimiento (cf. Flp 4,
7). Con mi bendición apostólica. A los fieles de la República Checa, encomendándolos a la intercesión de san
Cirilo y san Metodio, venerados en Velehrad, les aseguro mi recuerdo en la
oración y mi cordial bendición. En el día de la Exaltación de la Santa Cruz conmemoramos con particular
intensidad el amor de Cristo, que se inmoló por la salvación del mundo. Que la
experiencia de este amor nos acompañe siempre. Os bendigo de corazón. Saludo y bendigo a los italianos aquí presentes. Que la Virgen María os acompañe
al encuentro con Jesús y os haga gustar la alegría y la fecundidad de su
amistad. Mañana veneraremos a la Virgen de los Dolores, patrona de vuestra tierra. Dirijámonos a ella con confianza, rezando juntos el Angelus Domini. Después del Ángelus Antes de despedirme de vosotros, deseo renovar a todos mi
cordial agradecimiento: a la comunidad cristiana de Eslovaquia y a sus pastores,
al señor presidente de la República y a las demás autoridades civiles y
militares, y al personal encargado de la seguridad y al de los medios de
comunicación. A todos los que, de diversos modos, han colaborado en el éxito de
mi viaje apostólico les digo de corazón "¡gracias!". Llevo en mí las hermosas
imágenes de las celebraciones eucarísticas y de los encuentros celebrados
durante estos días. Son recuerdos que evocan en mi corazón profundas y
consoladoras emociones.
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