Amadísimos hermanos y hermanas:
1. Se celebra hoy la cuadragésima Jornada mundial de oración por
las vocaciones, que tiene como tema: "He aquí mi Siervo, a quien
elegí, mi Amado, en quien mi alma se complace" (Mt 12, 18; cf. Is
42, 1-4). En esta significativa celebración, he tenido la alegría de ordenar
esta mañana a treinta y un nuevos sacerdotes. Demos gracias a Dios por
un don tan valioso para la Iglesia y para el mundo. Renuevo mi saludo cordial a
los ordenados y lo extiendo de corazón a sus familiares y amigos, y a cuantos
han cuidado de su formación.
Oremos para que estos neosacerdotes, y todos los sacerdotes del mundo, se
configuren cada vez más con Cristo, Siervo del Señor, que no vino a ser
servido sino a servir (cf. Mt 20, 28).
2. Me alegra dirigir un saludo especial a los numerosos jóvenes
reunidos en la catedral de Chieti, donde tiene lugar la celebración
nacional de la Jornada por las vocaciones.
Queridos jóvenes, en virtud del bautismo y de la confirmación, todo cristiano
está llamado a ser testigo del Evangelio. Pero, con especial vocación, Dios ha
invitado siempre a algunos a una entrega más total a la causa del Reino.
Ciertamente, ha puesto su mirada también sobre jóvenes y muchachas de hoy.
Exhorto a cuantos escuchen su voz en el corazón a responder con un "sí"
generoso y a alimentarlo después, día a día, con la oración, permaneciendo
unidos a Cristo como los sarmientos a la vid (cf. Jn 15, 5).
Mi pensamiento va, asimismo, a los muchachos y a las muchachas de las
escuelas de Roma, que esta mañana han participado en el Maratón de
primavera, fiesta de la escuela. También a vosotros, queridos muchachos, a
vuestros padres, maestros y profesores dirijo un saludo afectuoso. Esta
fiesta nos ayuda a comprender mejor cuán importante es el papel que
la escuela puede desempeñar al educar a los muchachos para responder
generosamente a Dios que los llama al servicio de los hermanos.
3. La Virgen María es modelo de adhesión pronta y total a la voluntad
divina. Al pronunciar su "he aquí", ella misma se definió como
"la esclava del Señor" (Lc 1, 38) y estuvo plenamente abierta
al designio de la salvación. Por eso, nos dirigimos con confianza a la Madre de
toda vocación, orando en particular por los que han recibido hoy la ordenación
sacerdotal.
Después de rezar el "Regina caeli"
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, de modo particular
a los grupos de las parroquias de Corpus Christi, de Sevilla; Santiago el Mayor,
de Alcalá de Guadaira; y Nuestra Señora de la Oliva, de Lebrija. Que en esta
Jornada mundial de oración por las vocaciones, Jesús, el buen Pastor, por la
intercesión de la Virgen María, aliente vuestro camino y aumente el número de
obreros que trabajen en su mies.