Papa Juan Pablo II: Audiencia general de los miércoles

Miércoles 17 de Diciembre 1997

   

Queridos hermanos y hermanas:

La vida de Cristo en la tierra constituye la plenitud de la Revelación, en la que el Dios eterno nos habla en su Palabra encarnada. Es el tiempo de una vida humana que ha cambiado todas las vidas humanas y que queda para siempre como punto de referencia normativo: el tiempo del Evangelio.

La Escritura presenta la vida terrena de Cristo como un tiempo de gozo. Jesús es el esposo que inaugura las fiestas de las bodas del amor entre Dios y la humanidad, y que quiere comunicar a los amigos del novio su alegría. Sin embargo, la vida de Cristo está indisolublemente unida al sufrimiento redentor, a la lucha contra las potencias del mal y al drama de la Cruz que culmina en la Resurrección. Así pues, la existencia terrena de Jesús es el tiempo del misterio pascual de muerte y de vida, del que brota la salvación de los hombres.

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Saludo con afecto a todos los peregrinos de América Latina y España, y en particular, a la Rondalla y al Ballet Juvenil de Puerto Rico. Que el tiempo litúrgico del Adviento os ayude a abrir las puertas de vuestro corazón a un conocimiento profundo de la persona de Cristo, que viene a salvarnos. Con este deseo, os imparto de corazón la Bendición Apostólica.