Papa Juan Pablo II: Audiencia general de los miércoles

Miércoles 26 de Noviembre 1997

   

Queridos hermanos y hermanas:

La celebración del Jubileo nos ayuda a contemplar a Jesucristo, que ha inaugurado una historia nueva no sólo para los creyentes, sino para toda la humanidad, porque la salvación se ofrece a todos. Asimismo, el apóstol Juan empieza su Evangelio con las palabras: En el principio ya existía la Palabra", para enseñarnos que el Hijo de Dios existe desde la eternidad. Esta verdad, expresada por Jesús ante los judíos, "Os aseguro que antes que naciera Abrahán existo yo" (Jn 8,58), indica su existencia eterna y su naturaleza humana.

La obra de Jesús tiene dos aspectos estrechamente unidos: su acción salvífica, que libera a la humanidad del poder del mal, y una nueva creación, por la cual los hombres participan de la vida divina. Esto nos alienta a caminar hacia el Jubileo profesando firmemente nuestra fe en Cristo, "Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero". Estas expresiones del Credo nos invitan a acercarnos a este misterio por el cual la historia humana está llamada a la eternidad. Por esto son consoladoras las palabras de Cristo a sus discípulos: "Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mt 28,20)

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Saludo con afecto a los visitantes de lengua española, en particular al Concejo Deliberante del Gobierno de Buenos Aires, a los Cadetes del Servicio Penitenciario de Buenos Aires y a los Oficiales y Cadetes de la Escuela Federal de Policía argentina. Asimismo saludo a los grupos de España, México y Guatemala. Al agradeceros vuestra presencia aquí, os imparto mi Bendición Apostólica.