Papa Juan Pablo II: Audiencia general de los miércoles

Miércoles 19 de Noviembre 1997

   

Queridos hermanos y hermanas:

Después de haber reflexionado sobre la Virgen María, considero oportuno ahora que nos acercamos al Año 2000 dedicar las catequesis de los miércoles a temas que nos ayuden a comprender el sentido del Jubileo para vivirlo en profundidad. Con la Carta apostólica Tertio millenio adveniente he invitado a todos los miembros de la Iglesia a abrir el corazón a las inspiraciones del Espíritu para disponerse a celebrar el gran acontecimiento jubilar (cf. n. 59). Se trata de un camino de preparación bajo el signo trinitario, poniendo este año una atención especial en Cristo, para pasar después al año del Espíritu y más tarde al del Padre.

El camino hacia el Gran Jubileo es, por tanto, un camino de esperanza que mira el futuro con confianza, como un tiempo de gracia y de cumplimiento del designio divino de amor hacia toda la humanidad.

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Saludo ahora cordialmente a los fieles de lengua española. De forma particular, a los sacerdotes misioneros latinoamericanos, a las religiosas de María Inmaculada y al grupo de la "Escuela Superior de Gendarmería Nacional Argentina", así como a los demás peregrinos de España, México, Chile y Estados Unidos. Invocando a María, estrella que guía nuestros pasos hacia el Tercer milenio, os imparto con afecto la Bendición Apostólica.