Papa Juan Pablo II: Audiencia general de los miércoles

Miércoles 12 de Noviembre 1997

    

Amadísimos hermanos y hermanas:

La maternidad universal de la Virgen es una gran señal de esperanza para el camino ecuménico. Aunque muchas comunidades protestantes se han opuesto a la doctrina y culto marianos, los escritos de Lutero manifiestan amor y veneración por María, exaltándola como modelo de todas las virtudes. El estudio de su pensamiento ha despertado un nuevo interés en los protestantes y anglicanos hacia los temas de la mariología, llegando algunos a posiciones muy cercanas a los católicos.

Asimismo, la veneración por María es un elemento significativo de comunión entre católicos y ortodoxos. Aunque persistan algunas divergencias, hay que tener en cuenta la fe común en la maternidad divina de María, su virginidad perpetua, su santidad perfecta y su intercesión materna.

El Concilio Vaticano II invita a los fieles a confiar a María la unidad de los cristianos. A ella se dirige nuestra oración para que, así como al comienzo sostuvo el camino de la comunidad cristiana, con su intercesión obtenga hoy la reconciliación y la plena comunión entre los creyentes en Cristo.

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Saludo con mucho afecto a todos los peregrinos de lengua española presentes en esta Audiencia. En particular a los fieles de Extremadura que acompañan a sus Obispos en la visita ad Limina; al Grupo de Generales y Coroneles de la III Promoción de la Academia General Militar de España, pertenecientes al Apostolado castrense y comprometidos en obras caritativas; y a la Delegación de la Provincia de Buenos Aires. A todos os invito a permanecer en la escuela de María, que acompaña a los creyentes a ser en el mundo profetas de la esperanza que no defrauda.