Papa Juan Pablo II: Audiencia general de los miércoles

Miércoles 22 de Octubre 1997

   

Amados hermanos y hermanas:

La Iglesia no sólo justifica doctrinalmente el culto a la Virgen María, sino que trata de promoverlo entre los creyentes, recomendando los ejercicios de piedad que alimentan la fe y la devoción hacia ella, como el rezo del Angelus y del Rosario.

Considera también que las imágenes de la Madre de Dios presentes en las casas, lugares públicos e innumerables iglesias, capillas y santuarios de todo el mundo, pueden favorecer la fe de los fieles y su veneración a nuestra Madre el cielo. En efecto, las imágenes hacen cercana y casi visible la ternura materna de Nuestra Señora, invitando a poner en ella nuestros ojos para invocar confiadamente su protección e imitar su completa disponibilidad a la voluntad de Dios.

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Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en especial a los cofrades de Jerez de la Frontera y de Cartagena presentes en esta audiencia y a los miembros de la delegación del Instituto Superior de Ciencias Policiales de Carabineros de Chile. Saludo también a los grupos de religiosos y religiosas, así como a los fieles venidos de España, México, Perú y otros países de Latinoamérica. Sobre todos invoco la protección de la Virgen María, a la vez que os imparto de corazón la Bendición Apostólica.