Papa Juan Pablo II: Audiencia general de los miércoles

Miércoles 15 de Octubre 1997

   

Amados hermanos y hermanas:

La Iglesia, desde los primeros momentos de su existencia, ha rendido un culto especial a la Virgen María, en razón de su íntima vinculación al Hijo de Dios, "nacido de mujer", como dice San Pablo (Gal 4,4). Lo atestigua ya el saludo de Isabel, su prima, que "llena de Espíritu Santo" exclamó: "Bendita tú ere entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre" (Lc 1,41-42). Ella es la nueva Eva que, con su fe y obediencia, repara la incredulidad y desobediencia de la primera mujer, destacando así también la importancia de la mujer en el plan de salvación.

En efecto, "María, exaltada por la gracia de Dios, después de su Hijo, por encima de los ángeles y los hombres, como la Santa Madre de Dios, que participó en los misterios de Cristo, es honrada con razón por la Iglesia con un culto especial" (LG, 66).

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Dirijo un cordial saludo a los peregrinos de lengua española, en especial al grupo de la diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia, de la República Dominicana, así como a los fieles venidos de España, México, Costa Rica, Colombia, Argentina y otros países de Latinoamérica. Que la Virgen María, tan venerada en vuestras tierras bajo diversas advocaciones, os encamine a Cristo, única esperanza de la humanidad. A todos os bendigo de corazón.