Papa Juan Pablo II: Audiencia general de los miércoles

Miércoles 24 de Setiembre 1997

   

Amadísimos hermanos y hermanas:

María es madre de la humanidad en el orden de la gracia. Ella coopera libremente a la obra de la salvación de la humanidad en profunda y constante sintonía con su divino Hijo, animada por las virtudes de la obediencia, la fe, la esperanza y la caridad, y bajo el influjo del Espíritu Santo, como enseña el Concilio Vaticano II.

La Virgen María, "con su amor de Madre cuida de los hermanos de su Hijo que todavía peregrinan y viven entre angustias y peligros hasta que lleguen a la patria feliz. Por eso la santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora" (Lumen gentium, 62). Estos apelativos ayudan a comprender mejor la naturaleza de la intervención de la Madre del Señor en la vida de la Iglesia y de cada fiel.

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Saludo con afecto a todos los peregrinos de lengua española. En especial a los fieles de las diócesis aragonesas y de Osma-Soria, que acompañan a sus Obispos con motivo de su visita al Limina, al grupo de la Organización Nacional de Ciegos de España, así como a los peregrinos de Costa Rica y al grupo de la Academia de Guerra del Ejército de Chile. A vosotros y a vuestras familias imparto de corazón la Bendición Apostólica.