Papa Juan Pablo II: Audiencia general de los miércoles

Miércoles 27 de Agosto 1997

   

Queridos hermanos y hermanas:

Con gran alegría he participado en la Jornada Mundial de la Juventud de París, que ha contado con jóvenes de alrededor de ciento sesenta Países, en número superior a todas las previsiones. El hilo conductor de la reflexión y la oración de estos días ha sido el misterio pascual: la gran lección del servicio en la beatificación del laico Federico Ozanam, apóstol de la caridad; el "Via Crucis" del viernes; la sugestiva Vigilia bautismal del sábado; y la gran Celebración eucarística dominical, a cuyo final anuncié la próxima proclamación de Santa Teresa de Lisieux como Doctora de la Iglesia.

Ha sido un acontecimiento extraordinario de esperanza, en el que jóvenes de los cinco continentes se han reunido en la capital francesa para manifestar el gozo de su fe y experimentar la belleza de estar juntos como miembros de la única Iglesia de Cristo.

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Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española. En particular, a las Religiosas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, a los alumnos del Colegio San Judas Tadeo de Costa Rica, así como a los demás grupos de España, México, Chile y Argentina. A todos os imparto de corazón la Bendición Apostólica.