Papa Juan Pablo II: Audiencia general de los miércoles

Miércoles 20 de Agosto 1997

   

Queridos hermanos y hermanas:

La Virgen María es modelo de la virginidad de la Iglesia. Conviene precisar, sin embargo, que este término no se aplica a la Iglesia en sentido estricto, sino en sentido espiritual, por conservar la integridad en la fe, la esperanza y la caridad.

María, Virgen en el cuerpo y Virgen en el espíritu, anima a todos los miembros de la Iglesia a vivir la castidad según su propio estado, considerando su cuerpo como templo de Dios y respetando su nobleza y santidad. Al mismo tiempo, constituye para la Iglesia un modelo insuperable de fe virginalmente íntegra, que acoge con docilidad la entera Verdad revelada.

*******

Mi saludo cordial se dirige ahora a los peregrinos de lengua española. Entre ellos, al grupo de Frailes Menores de España, a los fieles de la parroquia de Santa Eulalia de Mérida, a los peregrinos de Tabernes de Valldigna, así como a los demás grupos de México, Bolivia y Venezuela. A todos os exhorto a que, con la mirada puesta en María, modelo de la Iglesia, acompañéis con vuestra oración el encuentro mundial de la juventud de París, a donde mañana me dirigiré. Con afecto os imparto la Bendición Apostólica.