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JUAN PABLO II
EN AMÉRICA
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Resumen de Noticias - 22 al 24 de enero
27 DE ENERO
EL PAPA LLAMA A JÓVENES A UNA FE AUTÉNTICA Y COMPROMETIDA
ST. LOUIS, 26, (ACI).- En un inolvidable encuentro con los jóvenes católicos de Saint
Louis reunidos en el Kiel Center, el Papa no sólo hizo un despliegue de excelente humor y
buen estado físico, sino que lanzó un enérgico llamado a los jóvenes para rechazar las
seducciones del consumismo y de un cristianismo "light", para vivir una fe
auténtica, comprometida y coherente.
En el encuentro el Papa hizo gala de una gran sintonía con los jóvenes
norteamericanos, lanzando metáforas relacionadas con la naturaleza deportiva del Kiel
Center, mencionando a la estrella del equipo de béisbol local, los "St. Louis
Cardinals" Mark McGuire -quien lo saludó en la entrada del coliseo-, y utilizando su
histórica competencia por el record de "home runs" con otro famoso pelotero
católico, Sammy Sosa, para hablar sobre la necesidad de un adecuado
"entrenamiento" y una sana "competencia" para lograr un objetivo
diferente: "el objetivo de traer su mensaje al mundo".
"Cada uno de vosotros pertenece a Cristo y Cristo os pertenece", dijo el
Pontífice, antes de hacer un firme llamado a los jóvenes a nutrir su fe de la vida
sacramental: la Eucaristía "donde recibís el alimento que os nutre para los
desafíos espirituales de cada día"; el sacramento de la Reconciliación en el que
"experimentáis la tierna misericordia y el amor del Salvador de manera totalmente
personal, cuando sois liberados del pecado y de su horrible compañía que es la
vergüenza"; la asistencia regular a la Misa dominical donde deben vivir "un
encuentro real con Jesús en la comunidad de sus seguidores". Todo esto forma
"¡parte esencial de vuestro 'entrenamiento en la devoción' hacia el Señor!
Actuar ahora
"Aunque sois jóvenes, ¡el tiempo para actuar es ahora!" dijo el Papa a los
jóvenes, recordándoles que Jesús "no os ha puesto a un lado para más adelante
cuando seáis mayores y vuestro entrenamiento esté completo".
Un poco más adelante, en la segunda parte de su mensaje, que siguió a la lectura del
Evangelio -que se refería al pasaje sobre la "luz del mundo"- , el Papa
recordó a los jóvenes que "estáis llamados a hacer que la luz de Cristo ilumine
brillantemente en el mundo".
Juan Pablo II enumeró luego una lista de "tinieblas" tanto a nivel personal
-como el temor, la soledad, la inseguridad por el futuro- como social -la violencia, la
droga, la pobreza-, el Papa exhortó a los jóvenes a no escuchar "a quienes os
alientan a mentir" o a quienes "dicen que la castidad ha pasado". "En
vuestros corazones, vosotros sabéis que el verdadero amor es un don de Dios y que respeta
su plan sobre la unión del hombre y la mujer en el matrimonio".
Libertad y verdad
En una postura de abierta confrontación al tipo de libertad irrestricta consagrada por
la cultura dominante estadounidense, el Pontífice no dudó en señalar que "la
verdadera libertad es un don de Dios y ha sido una valiosa parte de la historia de vuestro
país". "Pero cuando la libertad es separada de la verdad, los individuos
pierden la dirección moral y el tejido mismo de la sociedad comienza a
desintegrarse", explicó el Papa.
"La libertad no es la capacidad de hacer lo que uno quiere. En cambio, la libertad
es la capacidad de vivir responsablemente la verdad de nuestra relación con Dios y entre
nosotros", explicó el Papa ante una audiencia juvenil que había pasado de los
gritos de entusiasmo a una escucha atenta y silente.
"Que nadie os engañe ni impida ver lo que realmente cuenta. Volveos a Jesús,
escuchadle, y descubrid el verdadero sentido y dirección de vuestras vidas",
agregó.
El extenso mensaje del Papa, con los jóvenes -especialmente en la segunda parte-
apenas interrumpieron para asentir mesuradamente, concluyó con un llamado exigente y
alentador:
"Recordad: ¡Cristo os está llamando; la Iglesia os necesita; el Papa cree en
vosotros y espera grandes cosas de vosotros!"
Cálida despedida
El final de la ceremonia estuvo marcado por momentos intensos, especialmente cuando un
grupo de niños enfermos y dirigentes del Hospital Infantil Católico se acercaron al Papa
para recibir de sus manos una carta dirigida a los niños sufrientes.
Luego, los jóvenes entregaron al Pontífice, como recuerdo, una mitra y un palo de
hockey sobre hielo con una camiseta del equipo local que decía en la espalda: "Juan
Pablo II # 1".
El Papa improvisó entonces una palabra: "Tal vez regrese... tal vez regrese para
jugar hockey". Y los jóvenes estallaron en aplausos. "¿Estaré preparado para
jugar hockey? Esa es la pregunta...¿Estaré preparado? Después de este encuentro... ¡un
poco más!", concluyó el Pontífice, dando a entender el efecto revigorizante del
encuentro.
Y a la salida, cuando todos los jóvenes lo observaban, un último gesto: invirtió
repentinamente su bastón e imitó un golpe de hockey. Para ese momento, ya se había
robado el corazón de los jóvenes.
EL PAPA LLEGA A SAINT LOUIS CON UN RECIO MENSAJE PRO-VIDA
ST. LOUIS, 26 (ACI).- Sin titubear ante los esfuerzos del Presidente norteamericano
Bill Clinton de caer simpático ante el Pontífice y la audiencia católica reunida en el
hangar del aeropuerto internacional de Saint Louis, Juan Pablo II inauguró la etapa
estadounidense de su visita a América con un poderoso mensaje a favor de la vida del no
nacido.
"Como pastor de la Iglesia universal, estoy particularmente feliz de saludar a la
comunidad católica de la arquidiócesis de St. Louis, con su rica herencia y sus
dinámicas tradiciones de servicio a los necesitados", dijo el Papa al momento de
saludar al Arzobispo, Mons. Justin Rigali.
En la parte central de su breve mensaje el Papa recordó que hay ocasiones históricas
que ponen a prueba el carácter de una nación y trajo a colación el famoso juicio a Dred
Scott -que tuvo lugar en St Louis- tras el cual la Corte Suprema declaró que los hombres
de raza negra no estaban protegidos por la Constitución.
"Tras inenarrable sufrimiento y enorme esfuerzo, esa situación, por lo menos en
parte, se ha revertido", dijo el Papa.
Y luego, retomando la frecuente comparación pro-vida entre la decisión de la Corte
Suprema que legalizó la esclavitud y la que aprobó el aborto -para demostrar cómo lo
legal puede ser injusto y por tanto, debe ser corregido- el Pontífice señaló que
Estados Unidos enfrenta un desafío similar.
"Hoy, el conflicto es entre una cultura que afirma, acoge y celebra el don de la
vida y una cultura que busca declarar un grupo entero de seres humanos -los no nacidos,
los enfermos terminales, los minusválidos y otros considerados 'inútiles'- fuera de los
límites de la protección legal", dijo el Papa, mientras la audiencia católica
aplaudía ante un incómodo Clinton y una nada alegre Hillary.
"Por la seriedad de los temas involucrados, y por el gran impacto de Estados
Unidos en el mundo entero, la solución de este nuevo tiempo de prueba tendrá
consecuencias profundas para el siglo cuyo umbral estamos por atravesar", agregó.
EL Pontífice ofreció luego su oración y su deseo de que "América resista la
cultura de muerte y escoja ponerse enérgicamente del lado de la vida".
Según el Papa, esta militancia a favor de la vida en Estados Unidos sólo será
posible si "la nación continúa honrando y reverenciando la familia como la célula
básica de la sociedad: la familia, maestra de amor, servicio, comprensión y perdón; la
familia, abierta y generosa a la necesidades de otros; la familia, el gran manantial de la
felicidad humana".
El Pontífice concluyó su discurso pidiendo a los norteamericanos cumplir con las
palabras del "juramento de fidelidad" que todo niño aprende desde pequeño:
"un nación, bajo Dios, con libertad y justicia para todos".
"CIEN AÑOS, PERO POCO A POCO "
ST.LOUIS, 26 (ACI).- Otro estilo, decididamente norteamericano, pero igualmente cordial
y expectante, recibió al Papa Juan Pablo II en la ceremonia de bienvenida realizada en
uno de los hangares del aeropuerto Lambert de St. Louis, Missouri, la ciudad donde se
eleva el famoso "Arco del Paso de los Mundos", que en el pasado marcaba la
separación entre el medio-oeste y el "salvaje" oeste.
El presidente Clinton y su esposa Hillary procuraron derramar simpatía ante la
presencia no sólo del Pontífice, sino del liderazgo católico norteamericano, con el que
colisionan en un tema fundamental e irrenunciable: el derecho a la vida del no nacido.
Durante los saludos, Clinton presentó al Papa a un anciano sacerdote católico,
párroco de Little Rock -el pueblo natal de Clinton, aunque el Presidente no es católico-
y le dijo al Pontífice, señalando al sacerdote: "él nunca vota por mí; nunca
votó por mí".
En su mensaje de bienvenida, el presidente dijo que "durante 20 años, Usted ha
levantado nuestro ánimo y ha llegado a nuestros corazones".
Clinton utilizó luego una frase en polaco para desearle más de 100 años de vida.
Pero el Papa al iniciar su discurso, respondió en inglés y en tono de broma: "Sí,
100 años, pero poco a poco".
TRES MIL REGALOS DE MEXICANOS PARA JUAN PABLO II
MÉXICO D.F., 26 (ACI).- Antes de partir rumbo a Saint Louis, el Papa Juan Pablo II
recibió el presente número 3.000 : un sombrero de charro bordado con hilos de oro,
elaborados por artesanos del occidental estado de Jalisco.
El presente, que tomó seis meses para su confección, se sumó a los otros miles
entregados a la Nunciatura Apostólica, donde el Papa se alojó durante su visita a la
ciudad.
Según fuentes de la Nunciatura, los 3.000 presentes incluyen una inmensa gama que va
desde artesanías y objetos religiosos locales hasta pantuflas, bufandas, abrigos, cuadros
y discos compactos.
"MÉXICO LO LLEVA EN SU CORAZÓN"
MÉXICO D.F., 26 (ACI).- "Juan Pablo, hermano, ya eres mexicano" coreaban los
fieles reunidos en las tribunas que rodeaban el escenario del Aeropuerto "Benito
Juárez" donde se realizó la ceremonia de despedida.
En un discurso que años atrás hubiera sido impensable de un presidente mexicano,
Ernesto Zedillo agradeció repetidamente al Pontífice por su presencia en el país.
"A nombre de millones de mexicanos, agradezco esta cuarta visita". "La
presencia de Su Santidad ha dado enorme alegría y su voz se ha escuchado clara en toda
América", agregó.
"México quiere al Papa porque sabe cómo quiere el Papa a México", agregó
Zedillo. "A nombre de millones de mexicanas y mexicanos ¡gracias, muchas gracias por
esta visita que nunca olvidaremos! Su México amigo le llevara siempre en el corazón y
siempre recordará al Papa Juan Pablo II", concluyó.
Mientras los asistentes -muchos de ellos en lágrimas- coreaban "Que se quede...
Que se quede..." y "México siempre fiel", el Pontífice abordó el avión
de Mexicana de Aviación que lo trasladó a Saint Louis
EL PAPA ENCOMIENDA AMÉRICA A LA VIRGEN DE GUADALUPE
MÉXICO D.F., 26 (ACI).- Ante un México conmovido que se resistía a despedir al
"Papa Mexicano", Juan Pablo II revivió los momentos más intensos de la visita
y encomendó la tarea de la nueva evangelización de América a la Virgen de Guadalupe.
"Mi agradecimiento se hace oración invocando del Cielo las mejores bendiciones
para este pueblo que en tantas ocasiones ha demostrado su fidelidad a Dios, a la Iglesia y
al Sucesor de San Pedro", dijo el Papa; "Por eso, desde aquí elevo mi voz hacia
lo alto," agregó.
"¡Dios te bendiga, México!, por los ejemplos de humanidad y de fe de tus gentes,
por los esfuerzos en defender la familia y la vida", dijo el Santo Padre;
"¡Dios te bendiga, México!, por la fidelidad y amor de tus hijos a la
Iglesia", agregó.
Luego, refiriéndose a los millones de mexicanos inmigrantes en Estados Unidos, dijo
también "¡Dios te bendiga, México!, que sigues extrañando a tus hijos emigrantes
en busca de pan y trabajo. Ellos han contribuido también a propagar la fe católica en
sus nuevos ambientes y a construir una América que, como manifestaron los Obispos en el
Sínodo, quiere ser solidaria y fraterna".
"Al concluir esta visita pastoral, quiero reafirmar mi plena confianza en el
porvenir de este pueblo", dijo el Pontífice en la parte final de su discurso, antes
de encomendar a la nación a "la tierna mirada de su Reina Madre, la Virgen de
Guadalupe".
"Para Ella mi última mirada y mi último saludo antes de dejar por cuarta vez
esta bendita tierra mexicana. A Ella confío a todos y cada uno de sus hijos mexicanos,
cuyo recuerdo llevo en mi corazón. ¡Virgen de Guadalupe, vela sobre México! ¡vela
sobre todo el querido Continente americano!", concluyó entre aplausos.
26 DE ENERO
DESDE MÉXICO, MONSEÑOR RIGALI MANIFIESTA SU ALEGRÍA POR LA
VISITA DEL SANTO PADRE
Ciudad de México, 26 (NE) Monseñor Justin Rigali, Arzobispo de San Luis, quien ha
estado presente estos días en México durante la trascendental visita del Santo Padre a
estas tierras, expresó una vez más su «gran alegría» por poder acoger al Papa Juan
Pablo II en San Luis.
El Sumo Pontífice llegará hoy a la una de la tarde a Estados Unidos y será recibido
por una comitiva en la que se encontrará el presidente Clinton, así como por los cientos
de miles de personas que esperan ver y escuchar al Vicario de Cristo. «San Luis
-afirmó Monseñor Rigali sobre el motivo de la visita papal- tiene un lugar muy
importante en la historia de la Iglesia Católica en los Estados Unidos».
«¡AMÉRICA, TIERRA DE CRISTO Y DE MARÍA!», SEÑALA PAPA JUAN
PABLO II EN IMPRESIONANTE ENCUENTRO CON LAS GENERACIONES DE AMÉRICA
Ciudad de México, 26 (NE) «Siglo XXI, siglo de la Nueva Evangelización». Con esas
palabras se dirigió el Papa Juan Pablo II el día de ayer a los católicos de todo el
continente americano en lo que fue una gran celebración de la fe. Con el Vicario de
Cristo presidiendo el evento, todo un continente quiso dar testimonio de su intenso y
arraigado amor por el Señor Jesús, por Santa María de Guadalupe, por la Iglesia y por
el Sucesor de Pedro. Un Continente de la Esperanza y de la Vida que con su tradicional
estilo festivo y acogedor quiso explicitar su adhesión y cariño al Sucesor de Pedro.
Ya desde el inicio se pudo apreciar el cariz continental de este encuentro, cuando en
un colorido desfile de banderas, cada país se presentó ante el Santo Padre. Un gran
número de personas, de las más de 120 000 que estuvieron presentes en el estadio, fueron
vestidos de blanco para manifestarle su aprecio.
Asimismo en un estrado cercano al del Papa, 1500 voces cantaban los himnos de las
diferentes visitas del Papa a México. Las barras, cantos, aplausos y "olas" se
sucedían unos a otros, generando un cálido clima de acogida al Santo Padre.
Posteriormente el Cardenal Rivera dirigió un mensaje de bienvenida, en el que hizo un
breve diagnóstico del mundo actual, resaltando finalmente que «la única solución
posible es Jesucristo. Él y sólo Él, puede derribar los muros que separana
los hombres y a los Pueblos de este continente». Después de esto agradeció al Santo
Padre por su presencia en América pues constituye un verdadero aliciente para impulsar la
Nueva Evangelización.
La conexión vía satélite con Brasil, Venezuela, Perú, Estados Unidos y Argentina
había sido establecida desde temprano. Y llegado el momento, el propio Cardenal Claudio
Hummes, Arzobispo de São Paulo, dirigió desde la Tierra de Santa Cruz el mensaje del
pueblo brasileño al Papa. Acto seguido una representante venezolana hizo lo propio desde
la ciudad de Caracas. Las luces del estadio se hicieron tenues y de las cuatro esquinas de
la cancha se levantaron escenarios, donde personajes vestidos de aztecas danzaban y
representaban escenas de la vida diaria. De pronto una intensa música reveló la llegada
de los evangelizadores españoles, quienes inmediatamente comenzaron a catequizar a los
nativos. El mestizaje cultural también estuvo representado. Cuando algunas escenas
mostraban un cierto rechazo a la fe y algunas falsas conversiones, el estadio quedó a
oscuras y una gigante y muy hermosa proyección de la Virgen de Guadalupe apareció en un
sector del techo. Acto seguido una lluvia de pétalos de rosa y la aparición en los
escenarios del Beato Juan Diego, precedieron la representación de la conversión masiva
de cientos de nativos a la fe católica.
Luego de esta evangelizadora representación teatral, el Santo Padre pronunció la
primera parte de su mensaje, en el que dirigiéndose a las generaciones de adultos y
ancianos, afirmó: «Es tarea suya transmitir a las nuevas generaciones ese patrimonio de
valores para alimentar su vitalidad y su esperanza, haciéndoles partícipes de la fe
cristiana, que ha forjado su pasado y ha de caracterizar su futuro? Sólo la fe en Cristo
da origen a una cultura opuesta al egoísmo y a la muerte». Asimismo destacó que la
construcción de esta nueva cultura había de hacerse siguiendo las orientaciones
dadas por el Concilio Vaticano II, que «como respuesta evangélica a la reciente
evolución del mundo y comienzo de una nueva primavera cristiana ha sido providencial para
el siglo XX».
«Por eso, -continuó- me complazco en constatar los beneficios aportados por la
acogida de las orientaciones conciliares, como son el hondo sentido de comunión y
fraternidad entre los Obispos de América que, en estrecha unión con el Papa, se ha
puesto de manifiesto en la celebración del Sínodo que ayer clausuré solemnemente; el
creciente compromiso de los laicos en la edificación de la Iglesia; el desarrollo de
movimientos que impulsan la santidad de vida y el apostolado de sus miembros; el aumento
de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada que se detecta en diversos lugares,
entre ellos México».
Finalmente el Santo Padre alentó con jovial energía al continente todo, diciendo:
«¡América, tierra de Cristo y de María! tú tienes un papel importante en la
construcción del mundo nuevo que el Concilio Vaticano II quiso promover. Acogesin
reservas la visión conciliar del hombre, creado por Dios y redimido por Jesucristo».
Luego de transmitir los mensajes provenientes de Lima y Los Angeles, un desgarrador
video sobre los males de nuestro tiempointrodujo una nueva escenificación. Esta vez
sencilla y que mostrando la conversación de un anciano con un niño, evidenciaba cómo
ante lo generalizado de la cultura de muerte, con profunda esperanza «las generaciones
unidas miramos a la cruz como el camino para construir la Civilización del Amor».
La segunda parte del mensaje del Papa renovó la invitación hecha al continente
americano a una Nueva Evangelización. «El Siglo XXI, siglo de la Nueva Evangelización y
del gran reto de los jóvenes cristianos» resume el contenido de esta segunda parte, en
la que el Papa resaltó que «cada cristiano está llamado a anunciar, testimoniar y hacer
presente a Cristo en todos los ambientes, en las diferentes culturas y épocas de la
historia». «A cuantos hoy se encuentran unidos al Papa, aquí o a través de los medios
de comunicación, les digo: ¡Siéntanse responsables de difundir esta luz que han
recibido!». «La Nueva Evangelización -añadió más adelante- será semilla de
esperanza para el nuevo milenio si ustedes, católicos de hoy, se esfuerzan n
transmitir a las generaciones venideras la preciosa herencia de valores humanos y
cristianos que han dado sentido a su vida».
Al dirigirse a los jóvenes -«llamados a ser los artífices de la historia y de la
evangelización ya en el presente y luego en el futuro»- el Santo Padre recordó el
llamado a la santidad. Con intensas palabras, afirmó que «el ideal que Jesucristo les
propone y enseña con su vida es ciertamente muy alto, pero es el único que puede dar
sentido pleno a la vida». «Los cristianos del siglo XXI tienen también una fuente
inagotable de inspiración en las comunidades eclesiales de los primeros siglos. Quienes
habían convivido con Jesús, o escuchado directamente el testimonio de los Apóstoles,
sintieron sus vidas como transformadas e inundadas de una nueva luz. Pero debieron vivir
su fe en un mundo indiferente e incluso hostil. Hacer penetrar la verdad del Evangelio,
trastocar muchas convicciones y costumbres que denigraban la dignidad humana, supuso
grandes sacrificios, firme constancia y una gran creatividad. Sólo con la fe
inquebrantable en Cristo, alimentada constantemente por la oración, la escucha de la
Palabra y la participación asidua en la Eucaristía, las primeras generaciones cristianas
pudieron superar aquellas dificultades y consiguieron fecundar la historia humana con la
novedad del Evangelio, derramando, tantas veces, la propia sangre».
Asimismo, el Papa subrayó que «en la nueva era que despunta, era de la informática y
de los poderosos medios de comunicación, abocada a una globalización cada vez más
fluida de las relaciones económicas y sociales, ustedes, queridísimos jóvenes, y sus
coetáneos tienen ante sí el reto de abrir la mente y el corazón de la humanidad a la
novedad de Cristo y a la gratuidad de Dios».
«Ustedes, jóvenes de México y de América, han de procurar que el mundo que un día
se les confiará esté orientado hacia Dios», manifestó asimismo el Santo Padre. Y en
unas significativas palabras ya casi al concluir su mensaje, recordó las palabras del
Señor Jesús a los apóstoles: «Les dejo como recuerdo y como prenda -señaló- las
palabras de despedida de Jesús, que iluminan el futuro y alientan nuestra esperanza:
"Yo estoy con Ustedes todos los días hasta el fin del mundo"».
Un hecho muy significativo fueron los compromisos que todos los presentes hicieron ante
el Santo Padre, en los que prometían sus esfuerzos por vivir la coherencia en la vida
cristiana, ser activos evangelizadores, defender la vida, la familia, trabajar por
construir una cultura auténticamente humana, entre otros.
Al finalizar el Encuentro el Santo Padre volvió a tomar la palabra: «Ustedes, como
hijos de la Iglesia, deben trabajar para que la sociedad global que se acerca no sea
espiritualmente indigente ni herede los errores del siglo que concluye». Los fuegos
artificiales y alegres cantos despedían al Sucesor de Pedro luego de dos horas de una
gran celebración de la fe.
Sin embargo, antes de irse, el Papa hizo un anuncio inesperado, solidarizándose con la
hermana tierra de Colombia:, «He sabido con dolor que un terremoto ha causado hoy muchas
víctimas y numerosos heridos en Colombia. Manifestamos este amor siendo solidarios con
estos hermanos que sufren en esta hora. Desde aquí animo a los que están ayudando ya a
los damnificados y recemos también por el eterno descanso de quienes han perdido la
vida».
TODA AMÉRICA CONGREGADA EN TORNO AL SUCESOR DE PEDRO
Ciudad de México, 26 (NE) Congregados en torno al Papa Juan Pablo II, el continente
americano vivió ayer una memorablejornada con ocasión del encuentro del Santo Padre con
representantes de todas las generaciones del siglo. Uniéndose a aquellos que participaron
desde estas tierras por las que viene peregrinando el Sucesor de Pedro, delegaciones de
diversos países participaron «en vivo» del encuentro a través de un enlace directo
vía satélite.
El testimonio de adhesión al Santo Padre y deseo de acoger su urgente llamado a una
Nueva Evangelización del continente americano mostrado por los delegados de los diversos
países se unió al mismo deseo manifestado por los millares de participantes en el
Estadio Azteca en Ciudad de México.
Mostrándose gratamente sorprendido y con una gran vitalidad, el Santo Padre fue
asintiendo a los mensajes recibidos desde diversos lugares, enlazando todo el continente
en una mismajornada de unidad en torno al Vicario de Cristo.
Muy significativos fueron los mensajes de los representantes de las diversas
delegaciones. El primer país en enviar su mensaje fue Brasil, donde en la ciudad de San
Pablo se congregó una gran cantidad de fieles junto con el Arzobispo de la
arquidiócesis, Monseñor Claudio Hummes. «Le amamos y queremos seguirlo como maestro
universal de la fe», manifestó Monseñor Hummes, señalando el compromiso del pueblo
brasilero en hacerse «instrumentos de la civilización del amor en la que sea construida
una cultura de la vida». Desde Venezuela, se reflexionó sobre la familia.
«Sabemos que si queremos cambiar este mundo sólo podremos hacerlo desde la base de la
familia», manifestó una joven mujer desde Caracas.
Tras el primer mensaje del Santo Padre, tocó el turno a la delegación del Perú,
donde se había congregado un numerosa cantidad de personas. Desde Lima, un joven
manifestó al Papa el deseo del pueblo peruano de «abrir de par en par las puertas de
nuestro corazón a Cristo para que así, desde un corazón que se ha encontrado con
Jesucristo sepamos proyectarnos al encuentro fraterno», a lo cual el Papa asintió con un
gesto. «Hoy, que Su Santidad vuelve a América para animarnos a cruzar el umbral del
Tercer Milenio sin temor y con esperanza, queremos comprometernos a esforzarnos según el
máximo de nuestra capacidad y posibilidades, para responder al llamado que Dios nos hace
a construir un continente más fraterno, más justo y reconciliado», concluyó.
Desde Estados Unidos, se envió una meditación sobre la solidaridad, señalando a la
familia como modelo de solidaridad para el continente. El último país en enviar su
mensaje al Santo Padre fue Argentina. En Buenos Aires, católicos argentinos manifestaron
que «la unión hace la esperanza». «Optamos por la esperanza, por una Nueva
Evangelización», expresó un joven laico, quien resaltó asimismo que «el surgimiento
de movimientos apostólicos y núcleos de vida cristiana eran un signo de esperanza».
«Son muchos desafíos a las puertas del tercer milenio, pero como cristianos optamos por
la esperanza que nos abre horizontes nuevos ante lo más adverso», expresó.
25 DE ENERO
LA FE DE AMÉRICA ESTALLA EN EL ESTADIO AZTECA
El Papa preside uno de los encuentros más emocionantes del pontificado
MEXICO, D.F., 25 enero (ZENIT).- México no olvidará este día. El monumental estadio
Azteca, testigo de históricos partidos de fútbol, se llenó hasta los topes para ofrecer
un inédito espectáculo de fe. Toda América se encontraba representada: desde los
ancianos hasta los niños, desde los indígenas y agricultores hasta los empresarios y
médicos... Participaban en conexión vía satélite miles de personas desde São Paolo,
Caracas, Buenos Aires, Lima, Los Ángeles. Era el «Encuentro con Representantes de todas
las Generaciones del Siglo»: una manera de decir a la sociedad que el futuro del
continente depende de la aportación de todos, de los privilegiados y de los marginados,
de los hombres de decisiones y de los olvidados, de la unidad de América que ha traído
Juan Pablo II con este viaje internacional.
El Papa entró en el estadio en el «papamóvil». Era imposible contener la emoción.
Lágrimas de ancianos de rostros curtidos y de jóvenes inexpertos... La gente vino
vestida de blanco para manifestarle su cariño. Coros de 1500 voces cantaban los himnos de
las diferentes visitas del Papa a México. Participaban más de ochocientos artistas. El
afecto con que esta gente recibió a Su Santidad es difícil de describir. El rostro del
pontífice se transformó ante el calor de la gente y una sonrisa revitalizadora le
acompañó durante el encuentro. Se encontraban presentes unas doscientas mil personas,
aunque a las puertas del estadio un río humano siguió lo más de cerca posible el
encuentro con el pontífice. El tráfico había disminuido vertiginosamente y las familias
se habían reunido en torno a los televisores para poder participar desde casa en el
encuentro o se congregaron en miles y miles por las calles para saludarle a su paso por
las calles.
La presencia brasileña y venezolana
El primero de los países en participar gracias al satélite fue Brasil. Enla ciudad de
São Paolo, unas cien mil personas se reunieron para enviar su saludo al pontífice. El
arzobispo de la arquidiócesis primada tomó la palabra para saludar al Papa y decirle que
«le amamos y queremos seguirlo como maestro universal de la fe». Y recordando el
documento que ha venido a traer el Papa a México, dijo: «El mayor don que América ha
recibido del Señor es la fe, que ha ido forjando su identidad cristiana».
Venezuela, reflexionó sobre la familia. Una mujer joven, en representación de la
diócesis de Caracas, profundizó en la belleza del matrimonio. «Sabemos que si queremos
cambiar este mundo sólo podremos hacerlo desde la base de la familia». La intervención
de Venezuela terminó con un estallido popular que entonó el «Alma llanera».
De nuevo, en el estadio Azteca, una representación artística supo plasmar, a través
de una sugerente danza, el crisol de culturas que ha engendrado México: los indígenas
precolombinos, los europeos y la unión de estos pueblos en el mestizaje.
Quetzalcóalt y las semillas del Verbo
Precisamente, inspirado por estas bellas imágenes, Juan Pablo II comenzó su
intervención poniendo de relieve los extraordinarios valores que albergaron las culturas
precolombinas. «Hace ahora mil años, en el 999 de nuestra era, el furor de quie-nes
adoraban a un dios vio-lento, diciéndose sus representantes, hizo desa-parecer a
Quetzalcóalt, el rey-profeta de los toltecas, pues se opo-nía al uso de la fuerza para
resolver los conflictos humanos. Al aproximarse a la muerte, llevaba en sus manos una cruz
que para él y sus discí-pulos simbo-lizaba la coincidencia entre todas las ideas en
búsqueda de la ar-monía. Había transmitido a su pueblo altas enseñanzas: "El bien
se im-pondrá siem-pre sobre el mal". "El hombre es el centro de todo lo
crea-do". "Las armas nunca serán compañeras de la palabra; es ésta la que
despeja las nubes de la tormenta para que nos llene la claridad divi-na" (cf. Raúl
Hor-ta, El Hu-manismo en el Nuevo Mundo, cap. II). En estas y otras ense-ñanzas de
Quetzalcóalt podemos ver "como una preparación al Evangelio" (cf. Lu-men
gentium, 16), que los antepasados de muchos de Ustedes tendrían el gozo de acoger
qui-nientos años más tarde».
La revolución del amor
«Los últimos cinco siglos han dejado una huella decisiva en la identidad y el destino
del continente --explicó el Papa--. Son quinientos años de histo-ria común, tejida
entre los pueblos autóctonos y las gentes venidas de Europa, a las que se añadieron
sucesivamente las provenientes de Africa y Asia. Con el fenómeno característico del
mestizaje se pone de relieve que todas las razas son iguales en dignidad y con derecho a
su cultura. En toda esta amplia y compleja andadura, Cristo ha estado incesantemente
presente en el caminar de ha puesto los pue-blos americanos».
«Esta fe --continuó diciendo--, vivida cotidianamente por numero-sos creyen-tes,
será la que anime e inspire las pautas nece-sarias para supe-rar las deficiencias en el
progreso social de las comunida-des, especialmente de las campesinas e indígenas; para
sobreponerse a la co-rrup-ción que empaña tantas institu-ciones y ciuda-danos; para
desterrar el narcotráfico, basado en la caren-cia de valores, en el ansia de dinero
fácil y en la inexperiencia juvenil; para poner fin a la violencia que enfrenta de manera
sangrienta a herma-nos y clases socia-les. Sólo la fe en Cristo da origen a una
cultura opuesta al egoísmo y a la muerte».
«¿Es verdad que el mundo en el que vivi-mos es al mismo tiempo grande y frágil,
excelso pero a veces desorientado? ¿Se trata de un mundo avanzado n unos aspectos
pero retró-grado en tantos otros?», preguntó el Santo Padre a las cuatro generaciones
presentes en el estadio Azteca. «Y sin embargo, este mundo --nuestro mundo-- tiene
necesidad de Cristo, Señor de la historia, que ilumina el misterio del hombre y con su
Evangelio lo guía en la búsqueda de solu-ciones a los principales problemas de nuestro
tiempo», respondió el pontífece.
El Papa fue muy claro en su denuncia: «Porque algunos poderosos volvieron sus
espaldas a Cristo, este siglo que concluye asiste impotente a la muerte por hambre de
millones de seres humanos, aunque paradójicamente aumenta laproducción agrí-cola e
indus-trial; renuncia a promover los valores morales, corroídos progresi-va-mente por
fenómenos como la droga, la corrupción, el consu-mismo desenfrenado o el difun-dido
he-do-nismo; contempla inerme el creciente abismo entre países po-bres y en-deudados y
otros fuertes y opu-lentos; sigue igno-rando la perver-sión in-trínseca y las
terribles consecuen-cias de la "cultura de la muerte"; promueve la ecología,
pero ignora que las raíces profun-das de todo aten-ta-do a la naturaleza son el desorden
moral y el desprecio del hombre por el hombre».
«¡América, tierra de Cristo y de María! tú tienes un papel importante en la
construcción del mundo nuevo que el Concilio Vaticano II quiso promover», gritó el
Papa.
Presencia argentina y estadounidense
A estas palabras del Papa le siguió un puente satelitar con Lima. Un joven reflexionó
sobre la fraternidad y recordó las palabras que Juan Pablo II pronunció en los años
más oscuros del terrorismo en Perú: «¡cambiad de camino, aún estáis a tiempo,
emprended el camino de la reconciliación y del amor!».
Desde Los Ángeles, en representación de todos los católicos estadounidenses, una
pareja joven meditó en la solidaridad. Según explicaron, «El amor humano y cristiano es
la forma de resolver los problemas de la pobreza que nos afligen en el continente
americano». Los dos jóvenes adoptaron, como modelo de solidaridad para el continente, la
familia. «Todos remamos en la misma barca», afirmaron.
Desde Buenos Aires, los católicos argentinos afirmaron que «la unión hace la
esperanza». En su saludo al Santo Padre, un muchacho analizó las grandes dificultades
del continente e hizo una opción convencida por la esperanza, una esperanza afincada en
la fuerza del mensaje transformador de Cristo.
«Juan Pablo, hermano, eres mexicano»
En ese momento Juan Pablo II volvió a tomar la palabra. El año pasado escuché decir
«el Papa es carioca», ahora estoy escuchando «el Papa es mexicano». Un aplauso
ensordeció el Azteca. Era un auténtico delirio. La ola mexicana inundó el estadio. El
Papa miraba y sonreía. Después de más de siete minutos de aplausos, volvió a tomar la
palabra. «Los discípulos de Cristo deseamos que en el próximo siglo prevalezca la
unidad y no las divisiones; la fraternidad y no los antagonismos; la paz y no las guerras
--afirmó--. Esto es también un objetivo esencial de la nueva evangelización. Ustedes,
como hijos de la Iglesia, deben trabajar para que la sociedad global que se acerca no sea
espiritualmente indigente ni herede los errores del siglo que concluye. Para ello es
necesario decir sí a Dios y comprometerse con Él en la construcción de una nueva
sociedad donde la familia sea un ámbito de generosidad y amor; la razón dialogue
serenamente con la fe; la libertad favorezca una convivencia caracterizada por la
solidaridad y la participa-ción».
Evangelización de la era de la informática
Dirigiéndose a los jóvenes de la «era de la informática», les invitó a hacer todo
lo posible que «las insti-tucio-nes políticas o científicas, financieras o culturales
se pongan al servi-cio auténti-co del hombre, sin distinción de razas ni clases
sociales. La socie-dad del mañana ha de saber gracias a Ustedes-, por la alegría que
di-mana de su fe cris-tiana vivida en plenitud, que el corazón humano en-cuentra la paz y
la plena felicidad sólo en Dios. Como buenos cristianos, han de ser también ciudadanos
ejemplares, capaces de trabajar junto con los hombres de buena voluntad para transformar
pueblos y regiones, con la fuerza de la verdad de Jesús y de una esperanza que no decae
ante las difi-cultades. Traten de poner en práctica el consejo de San Pablo: "No te
dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien"».
Cuando los locutores anunciaron que Juan Pablo II se disponía a abandonar el estadio,
un grito de tristeza resonó en el estadio. Un festival de fuegos artificiales estalló en
el cielo de la Ciudad de México para dar su adiós al querido huésped. Sin embargo, un
helador silencio recorrió el Azteca cuando el Papa interrumpió la fiesta para hacer un
anuncio inesperado: «He sabido con dolor que un terremoto ha causado hoy muchas víctimas
y numerosos heridos en Colombia. Manifestamos este amor siendo solidarios con estos
hermanos que sufren en esta hora. Desde aquí animo a los que están ayudando ya a los
daminificados y recemos también por el eterno descanso de quienes han erdido la vida».
JUAN PABLO II PRESIDE FIESTA DE LAS AMÉRICAS Y SE QUEDA PARA SIEMPRE EN
MÉXICO
MÉXICO D.F., 25 (ACI).- Una fiesta de las Américas, fue lo que esta tarde se inició
con el paso de Juan Pablo II a bordo del Papamóvil entre las 120 mil almas congregadas en
el mundialista Estadio Azteca, celebración en la que el Santo Padre se hizo un mexicano
más y se quedó -como Jesús al despedirse de sus apostóles- en el espíritu "hasta
el fin del mundo".
Llamado "el Encuentro de las Generaciones", la reunión de la tarde congregó
nuevamente al pie de la Guadalupana a millones de americanos que desde sus respectivos
países pudieron sumarse a la fiesta gracias a la magia de la televisión y los enlaces en
directo desde Perú, Brasil, Estados Unidos, Argentina y Venezuela donde miles de fieles
también participaron de la gozosa cita con el Papa.
Las notas de "Cielito lindo" y "Amigo", resonaron antes de las
palabras de bienvenida a nombre de toda la Iglesia en América a cargo del Cardenal
Norberto Rivera y el posterior desfile multicolor de pequeñas delegaciones representando
a cada uno de los países del continente.
Llegó, así, el turno de Brasil y el momento de hablar sobre el don de la fe. Desde
Sao Paulo -donde miles se congregaron en una fiesta pública por el aniversario de la
ciudad-, el Arzobispo Claudio Hummes, dirigió un mensaje en el que expresó el amor de
los brasileños hacia el Papa, recordó que el mayor don de América es el de la fe, que
"como don gratuito de Dios tiene que entrar en las vidas para abrazar, transformar y
salvar", "haciéndonos instrumentos de la civilización de amor en la que sea
construida una cultura de la vida, un mundo nuevo".
Las palabras de Mons. Hummes fueron respondidas con una breve oración recitada por
todos los asistentes al Estadio y seguida de una proclama de niños y ancianos en la que
se adhirieron al Papa agradeciendo por la vida y pidiéndole su guía, para luego rezar
letanías marianas dedicadas a las advocaciones americanas más conocidas.
Luego, fue el turno de Venezuela donde una laica se dirigió en nombre de la Iglesia en
el país para hablar de la familia, y la urgencia de que sea centro de formación,
compañía y guía, fundadas en el amor. En su mensaje presentó a la familia cristiana
como defensora de la vida, el amor, la unión y la fe, ante las amenazas de la sociedad
secularizada y fue seguida por un compromiso de las familias de América.
Antes de que Juan Pablo II pronunciara la primera parte de su mensaje, el estadio en
pleno se quedó impresionado con la puesta en escena de una estampa que recorrió la
historia mexicana desde los aztecas hasta el hito que significó la aparición de la
Virgen de Guadalupe al Indio Juan Diego en el Tepeyac, culminando con la visión de un
holograma de a Virgen Morenita en uno de los techos del recinto y la caída de una lluvia
de rosas sobre todos los presentes.
Tras el mensaje del Papa, un laico peruano desde Lima habló sobre la fraternidad, y
expresó el emocionado compromiso de los peruanos a "no tener miedo" para vivir
el Evangelio "según el máximo de nuestra capacidad y posibilidades" y vivir la
fraternidad, mientras el Pontífice asentía.
Luego, dos estadounidenses hablaron desde Los Angeles sobre la necesidad de construir
una cultura de la solidaridad que sea cimiento de la Civilización del Amor a las puertas
del Tercer Milenio.
A continuación, un acto protagonizado por jóvenes universitarios graficó, con ayuda
del video, el contraste entre la cultura de la muerte y la del amor, para dar paso al
testimonio de un laico argentino desde Buenos Aires que se refirió a la unión en la fe
como fuente de la esperanza. "Son muchos desafíos a las puertas del tercer milenio,
pero como cristianos optamos por la esperanza que nos abre horizontes nuevos ante lo más
adverso", expresó.
Fue entonces que el Papa se dispuso a iniciar la segunda parte de su mensaje. El
Estadio estalló en palmas y gritos, las "olas" humanas rompieron la noche y
Juan Pablo II improvisó: "En el pasado me he sentido un Papa carioca, hoy me he
sentido mexicano (?) me he dicho 'tú eres mexicano'".
EL 70% DE LOS MEXICANOS SIGUIO LA MISA PAPAL POR RADIO Y TV
El 93% reconoce que les ha ayudado a vivir su relación con el prójimo
MEXICO, D.F., 25 enero (ZENIT).- El 70 por ciento de los mexicanos siguió la
celebración eucarística que presidió Juan Pablo II en el Autódromo Hermanos Rodríguez
el 24 de enero pasado a través de los medios electrónicos. Así lo revela un sondeo del
Centro de Estudios de Opinión Pública (CEO) de Guadalajara.
De acuerdo con una encuesta realizada en toda la República Mexicana entre 600 personas
mayores de 18 años de edad, el 67 por ciento siguió la ceremonia papal por medio de la
televisión y el 3.5 por ciento a través de la radio.
La encuesta, que tiene un 90 por ciento de confiabilidad estadística y un margen de
cuatro por ciento de error, preguntó a los entrevistados: «¿Qué tanto considera que su
mensaje lo ha beneficiado en su relación con el prójimo?». El 72,7 por ciento
respondió que mucho; el 21,9 por ciento reconoció que «regular», el 4,7 por ciento
reconoció que «poco», y sólo el 0,7 por ciento no respondió a la pregunta.
Las personas que fueron objeto del sondeo fueron interrogados también sobre el influjo
que tiene la visita del Papa para su relación con Dios. El 83,1 por ciento dijo que
«mucho»; el 12 por ciento contestó que «regular»; el 4,2 por ciento que «poco» y el
0,7 por ciento no respondió. El 86,2 por ciento de los entrevistados confesaron que les
hubiera gustado participar en la celebración eucarística que presidió el Santo Padre.
Tan sólo el 11,5 por ciento reconoció que hubiera preferido disfrutar de un viaje de
placer a participar en la misa.
¿DE QUÉ HABLARAN JUAN PABLO II Y BILL CLINTON?
Deuda externa, defensa de la vida, embargo contra Iraq...
WASHINGTON, 25 enero (ZENIT).- El presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, está
«ansioso por pasar algo de tiempo con el Papa y por intercambiar puntos de vista con
él», estas fueron las declaraciones de Joe Lockhart, portavoz de la Casa Blanca.
Sin embargo, no quiso entrar en detalles sobre los temas de la conversación que
mantendrán este martes los dos líderes. La reunión será breve y de carácter privado,
ya que está prevista que dure un cuarto de hora. Se celebrará en Lambert, en el
aeropuerto de San Luis, donde Clinton recibirá formalmente al Papa.
Según la mayoría de expertos en asuntos religiosos de Estados Unidos, consultados por
la agencia de noticias «CWN», el Santo Padre se referirá a la importancia de la
libertad religiosa, que el país debe seguir promoviendo; y hará una inevitable
referencia a la «cultura de la vida» en Norteamérica, «expresando su oposición al
aborto, la eutanasia y la manipulación genética; e incluso podría mencionar su
oposición a la pena de muerte».
Según un portavoz de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, David Early, uno de
los temas principales será el de la crisis internacional de la deuda externa y recordó
que el Papa ha abogado «de forma apasionada por un alivio de la deuda» con motivo del
Jubileo del año 2000, tema importante en el Sínodo de los Obispos de América.
El portavoz reveló que también es muy posible que el Papa y Clinton hablen de Iraq.
Como es sabido, Juan Pablo II condenó los ataques anglo-estadounidenses de hace un mes
contra ese país. Entre las políticas estadounidenses que también ha denunciado el Papa
en anteriores intervenciones se encuentra el embargo contra Cuba. De hecho, cuando
anunció una nueva serie de medidas para facilitar los contactos personales entre
estadounidenses y cubanos y para hacer llegar ayuda directa a ese país, Bill Clinton
reconoció que tomó la decisión bajo la inspiración de la visita papal de enero de
1998.
Todos los expertos consultados aseguran que no se tocará el proceso por destitución
que la Cámara de Senadores ha emprendido contra el Presidente norteamericano, pero
inevitablemente será un telón de fondo.
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