Homilía del Santo Padre - Saludo de dos jóvenes al inicio de la Vigilia
Homilía del Santo Padre - Vigilia de oración con los jóvenes
Saludo del Cardenal Antonio María Rouco Varela - Santa Misa de la XXVI JMJ
Homilía del Santo Padre - Santa Misa de clausura de la JMJ 2011
Palabras del Cardenal Rylko al Santo Padre - Santa Misa de clausura de la JMJ 2011
Palabras del Santo Padre - Rezo del Angelus Domini en el aeródromo Cuatro Vientos de Madrid
Saludo del Cardenal Antonio María Rouco Varela - Encuentro con los voluntarios de la XXVI JMJ
Saludo de un voluntario - Encuentro con los voluntarios de la XXVI JMJ
Saludo de una voluntaria - Encuentro con los voluntarios de la XXVI JMJ
Discurso del Santo Padre - Encuentro con los voluntarios de la XXVI JMJ
Saludo de un joven estudiante - Visita a la Fundación Instituto San José
Querido Santo Padre:
Me llamo Antonio, tengo 20 años y estudio arquitectura. Aunque tengo el honor de dirigirme a su Santidad, represento a otras discapacidades, visual, intelectual… mi caso es este:
Yo nací con un problema que al principio les pareció a todos insuperable, nací sordo y al borde de la muerte. Gracias al amor que sintieron por mí, aún sabiendo que podía ser un obstáculo para sus vidas, siguieron adelante. Esto nos ha ayudado a superarnos, a no rendirnos nunca. He descubierto que esto es de lo que son capaces de hacer unos padres hacia su hijo para sacarlo adelante, cuando el amor que sienten hacia él es insuperable.
El hecho de tener una discapacidad nos ayuda a conocernos mejor, a ser mejores y sobre todo a entender los problema de los demás. No nos sentimos igual que los demás, nos sentimos apartados, solos, diferentes. Pero hay algo que me llama mucho en mi interior, creo que eso es amor, que me ayuda a entender que no estoy solo. Mamá siempre me ha dicho que si yo no estuviera sordo no sería como soy. La soledad que siento en mi interior en algunos momentos me desanima. Gracias a Dios me siento muy integrado por la amistad de mis compañeros y familiares y es lo que me ha ayudado a superar los momentos más difíciles.
En nombre de mis compañeros agradezco a los familiares la entrega para ayudarnos a superar las dificultades, a los amigos por conseguir que nos integremos, sintiéndonos como uno más. Doy gracias al Dios de Jesucristo por darnos las virtudes y la fortaleza necesaria para salir adelante. La Virgen Maria, a la que fui consagrado al nacer, nos indica el camino para acoger a los demás como son y construir juntos el Reino de Dios.
Gracias Santo Padre por estar hoy con nosotros y ser tan cercano. Querido Santo Padre, gracias por que su presencia nos indica cual es el camino a seguir y este es Jesucristo, amigo que te sostiene a lo largo del camino.