LA ISLA ESPERA LA GRAN FIESTA: LOS PRIMEROS BEATOS MALTESES
LA VALLETTA, 8 May. 01 (ACI).- Según
un comentario escrito por Don Giuseppe Mifsud Bonnici, Rector del
Seminario Arzobispal de Malta, a solicitud de la Agencia Fides, la Isla
está “atravesando un momento mágico”, que llegará a su cumbre con
la beatificación de los tres primeros bienaventurados malteses. Según
explica el sacerdote, que ha sido párroco en dos ocasiones y es miembro
de la curia arquidiocesana, “aunque rica de tradiciones religiosas,
Malta no ha tenido nunca, hasta ahora, un beato propio. Ahora tendrá
tres”. Los futuros beatos El P. Mifsud Bonnici señaló que en orden
cronológico, “la primera Beata será en realidad una maltesa nacida
en Italia: la religiosa benedictina María Adeodata Pisani, nacida en
1806 en Pizzofalcone (Nápoles)”. Su padre era maltés y la nueva
Beata llegó a Malta con su madre en 1825, donde permaneció hasta su
muerte, 30 años más tarde. Su vida impresionó a todos por su santidad
y humildad. Aceptó ser Abadesa por orden del Obispo y, no obstante
fuese de familia rica, dio ejemplo de pobreza radical y de amor a los
pobres. Otro nuevo Beato, nacido en 1813, es el Diácono Ignacio Falzon,
abogado a los 20 años por tradición familiar, pero que renunció a su
profesión. Recibió la ordenes menores, pero no quiso recibir las
mayores, aunque muchos, incluso el Obispo, trataron de convencerle de
que recibiera la ordenación sacerdotal; él, sin embargo, no se
consideró digno. Era conocido por su humildad y devoción a la Eucaristía.
Su apostolado principal era la enseñanza de la catequesis a muchachos y
adultos. En aquel entonces llegaban a Malta muchos soldados y marineros
ingleses. Ignació se ponía en contacto con ellos e iba a sus naves
para propagar la fe católica. Sin embargo, la figura más actual para
el pueblo es la de un sacerdote diocesano, el P. Giorgio Preca, “que
dio un sello determinante a la formación religiosa de varias
generaciones de malteses”, según señala el sacerdote. Nacido en
1880, muy frágil de salud, hasta el punto que su profesor temía que no
llegara al sacerdocio, recibió la ordenación sacerdotal en 1906 y,
desde entonces, se entregó completamente a la enseñanza y a la formación
de un grupo de laicos. “Aún entre muchas incomprensiones, fundó la
Sociedad de la Doctrina Cristiana, dividida en dos secciones -de varones
y de mujeres-, de laicos célibes que dedicaban cada día horas enteras
al estudio, reflexión, oración e instrucción catequística de los jóvenes”.
“Por sus sedes, esparcidas en casi todas las parroquias, -recuerda el
P. Mifsud Bonnici- pasó la mayor parte de los jóvenes de la isla que
se preparaban a la Primera Comunión y a la Confirmación”. En efecto,
el Rev. Giorgio hacía circular entre los miembros de la sociedad copias
de los Evangelios, cosa rara en esos tiempos, en los primeros decenios
del siglo XX, más de 30 años antes del Concilio Vaticano II. Murió en
el año del Concilio, en 1962. Nuevo impulso evangelizador Según el P.
Mifsud, “es indudable que estos dos acontecimientos -la visita del
Papa y las Beatificaciones- darán nuevo impulso a la realidad religiosa
de la isla”; algo necesario porque “aunque todavía fervorosa de
religiosidad, la isla está expuesta a todas las ideas a través de la
televisión, turismo y medios de comunicación. Existe el desafío
continuo de transformar la religiosidad popular en una fe verdadera que
encarne los valores del Evangelio en la sociedad actual. Y esto
ciertamente -como demuestra la experiencia de otros países que han
vivido ya este momento- no es fácil”. Para ello, la Iglesia en Malta
está preparando actualmente su Sínodo, que comenzará oficialmente las
reuniones en la vigilia de Pentecostés. “Será un momento oportuno en
el que la Iglesia de Malta, fortalecida por la visita del Santo Padre y
por la Beatificación de tres de sus hijos, discernirá lo que el Señor
le propone en este momento”. Desafíos Según el P. Mifsud, Malta
deberá enfrentar los siguientes desafíos: “Hay problemas en las
familias y la estabilidad de la familia misma pasa por un momento difícil”.
“Los jóvenes tienen sus problemas”. “Han disminuido las
vocaciones, especialmente para las Congregaciones femeninas”. “En
esta isla de gran religiosidad, subsiste la famosa ‘crisis de valores’”.
“La visita del Papa y las Beatificaciones darán ciertamente nuevo ímpetu
y vigor a la misión de la Iglesia”, concluye el sacerdote.
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