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NAVARRO-VALLS EXPLICA ENTRETELONES DEL VIAJE PAPAL
VATICANO, 4 May. 01 (ACI).-
El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Joaquín Navarro-Valls,
concedió la siguiente entrevista a los corresponsales de la televisión
griega privada Star Channel, Vassiliki Markaki, y de la
televisión griega nacional Et, Dimitri Deliolanes, y transmitida
este miércoles por la tarde:
¿Cual es el estado de animo del Pontífice en vísperas de este
viaje a Grecia?
"Está muy contento de emprender su primer viaje a Grecia. Es
necesario enmarcar bien este viaje. Es sabido que ya desde hace años el
Papa tenía el deseo de efectuar una peregrinación personal en una
serie de lugares significativos para la tradición cristiana y en este
itinerario estaba comprendido naturalmente el itinerario de San Pablo y
por lo tanto el Areópago, el lugar donde San Pablo, saliendo de la
tradición cultural y religiosa del judaísmo, se encamina hacia el
Occidente de aquel entonces. Como, naturalmente, también el lugar de la
conversión, Damasco y después Malta, otra etapa de su viaje hacia
Roma. Diría que en este contexto es muy significativa la presencia del
Papa en Atenas. Esta había sido la petición del Papa, y he de decir
que está muy agradecido a las autoridades civiles helénicas y, de
manera particular a Su Beatitud Cristodoulos, que han hecho que esta
peregrinación pueda realizarse".
Usted dice "su primer viaje", pero el Pontífice ya había
visitado Grecia como Arzobispo de Cracovia. ¿Le ha hablado alguna vez
de aquella experiencia?
"Hablando con claridad, en la biografía de un intelectual como
Karol Wojtyla, el itinerario griego es inevitable, dada la aportación
del pensamiento griego a todo lo que hoy llamamos Europa y también
mundo. Por lo tanto ya había estado allí. Conoce muy bien, muy en
profundidad, no solamente la filosofía sino también la literatura, la
poesía homérica y el teatro clásico griego, así como conoce y ama el
paisaje, las islas, el mar, el sol, que están de alguna manera
presentes en la estructura misma del pensamiento clásico".
Un Papa eslavo, artífice de grandísimas aperturas hacia el mundo
ortodoxo: ¿su amor por la cultura griega y la apertura hacia la
ortodoxia están de alguna manera ligados?
"No hay duda. La frase que emplea a menudo es: 'Esta Europa de
dos pulmones', que no es sencillamente una metáfora retórica sino una
realidad eclesiástica y religiosa. Para el Papa no es comprensible, no
se puede aceptar la realidad histórica del cristianismo solamente
teniendo en cuenta la latina. La realidad del cristianismo tiene dos
dimensiones y se ha desarrollado en dos direcciones, la oriental y la
latina, y este Papa eslavo, que tiene raíces en el Este, es quien ha
llevado a cabo las grandes aperturas hacia la ortodoxia".
El Arzobispo católico de Atenas, Nikolaos Foscolos, ha hablado de
calvario de los católicos griegos y ha definido el viaje del Papa una
misión imposible. ¿En realidad es así?
"Diría que no solamente es una misión posible, sino además
que los matices de tensión que hemos observado en las últimas semanas
de alguna manera han subrayado la necesidad de este viaje. Por cuanto se
refiere a las declaraciones a la prensa del arzobispo católico de
Atenas que también yo he leído, creo que quisiera que la minoría
católica estuviera más reconocida, menos discriminada. Quiero subrayar,
sin embargo, que el Papa va a Grecia inspirado principalmente por todo
cuanto nos une. Sin olvidar la complejidad de los problemas pero
fijándose en todo lo que une a la Iglesia Ortodoxa griega con la latina.
Lo digo porque, como usted sabe, la separación entre Oriente y
Occidente se remonta a diez siglos atrás. Diez siglos de poquísimos
contactos, de tantas incomprensiones. Ahora es el momento de aprovechar
y centrarse en lo que nos une. Después habrá tiempo para discutir de
los problemas".
La visita del Santo Padre tiene lugar en un momento difícil para el
diálogo ecuménico. La posibilidad de un coloquio personal con el
primado de la iglesia griega, ¿confirma que pueda haber un
entendimiento ya en este viaje?
"El programa prevé tres encuentros: la visita del Papa a Su
Beatitud Cristodoulos, la visita a la Nunciatura y después el más
significativo: el encuentro de ambos en el Areópago para leer juntos el
texto de los Hechos de los Apóstoles. Ya este primer encuentro encierra
un valor histórico, no solo en el mundo cristiano, que creo haya
subrayado toda la opinión pública internacional. No sé si habrá
tiempo y ocasión para llegar a grandes acuerdos, pero a veces los
gestos tienen un significado tal que hace que se superen tantas
incomprensiones. El diálogo ecuménico comenzó de forma nueva hace 21
años. Juntos hemos recorrido un camino muy grande, queda todavía mucho
por hacer, pero en este caminar juntos, que las dos Iglesias desean con
toda seguridad, el encuentro de Atenas asume un gran valor histórico".
¿Es arriesgado suponer que este viaje a Atenas abre las puertas para
el viaje tan deseado del Papa a Moscú?
"Creo que estos dos viajes no están ligados en absoluto. Por
ahora el Papa quiere ir a Grecia en peregrinación personal y en su
corazón está solo el país griego. Ir a Grecia pensando en Rusia
sería como decir 'Grecia no me interesa, los griegos no cuentan', y no
hay nada más alejado del pensamiento del Papa. El Papa va a este gran
país que es Grecia con una gran iglesia cristiana y va a rendir el
homenaje debido a la historia común que de alguna manera personifica el
viaje de San Pablo. Ahora el Papa piensa en Grecia".
¿Como será acogido el Papa? ¿Se espera alguna contestación?
"Sinceramente, yo no la espero. También porque las
contestaciones de los últimos días, si se relacionan con el contexto
demográfico de Grecia, no tienen ningún significado. Pero sobre todo
porque creo que, culturalmente, no se enmarcan en la lógica de mayoría
del país. Como es natural respetamos cualquier contestación civil de
disenso".
Al Papa le disgusta no poder encontrarse con los fieles en el estadio
olímpico de Atenas?
"El Papa está informado de este hecho. Pero su deseo de ir a
Atenas es tan fuerte que estas pequeñeces no pesan. Al contrario,
estamos agradecidos por la posibilidad de celebrar misa en el lugar que
nos han concedido, aunque si los fieles estarán un poco más estrechos.
¡Ojalá no haga mucho calor!".
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