EL PAPA PROPONE QUE LOS CRISTIANOS CELEBREN LA FIESTA DE PASCUA EN UNA
FECHA COMÚN
DAMASCO, 6 May. 01 (ACI).- Al final del
encuentro ecuménico realizado Catedral greco-ortodoxa de la Dormición
de la Virgen María en Damasco, el Papa Juan Pablo II sorprendió a los
presente con una audaz propuesta: que los fieles cristianos celebren
todos juntos, en el mismo día, la fiesta de la Pascua.
Debido a la diversa manera de contar los
días litúrgicos, los católicos y las diversas comunidades cristianas
de oriente celebran en distinta ocasión la fiesta de la Pascua. El
2001, sin embargo, las fechas coincidieron en el mismo domingo.
Al respecto, el Papa señaló que
"la gran alegría de poder celebrar el mismo día la fiesta de
Pascua" en el 2001, es "una apremiante invitación de la
Providencia, dirigida a todas las Iglesias y Comunidades eclesiales,
para que restablezcan sin demora la celebración común de la fiesta
pascual, fiesta entre todas las fiestas, misterio central de nuestra fe".
"Nuestros fieles insisten, con justa razón, que la celebración de
la Pascua ya no sea un factor de división", agregó el Pontífice.
"Desde el Concilio Vaticano II, la
Iglesia católica se ha declarado favorable a todo intento capaz de
restablecer la celebración común de la fiesta pascual. Este proceso
aparece sin embargo más laborioso que lo previsto". "¿Hace
falta quizás -pregunto el Pontífice- prever etapas intermedias o
distintas, para preparar las mentes y los corazones a la aplicación de
un cómputo aceptable por todos los cristianos de oriente y de Occidente?"
"Corresponde a los Patriarcas y a los Obispos del Mediano Oriente
asumir juntos esta responsabilidad hacia sus comunidades, en los muchos
Países de esta región", dijo el Pontífice, al advertir que del
Mediano Oriente podría nacer y difundirse un nuevo salto y una nueva
inspiración a tal propósito".
Finalmente, recordando la cercanía de la
fiesta de Pentecostés, el Papa pidió que el ejemplo y la protección
de la Virgen María "ayuden a escuchar juntos lo que, incluso hoy,
el Espíritu dice a las Iglesias y a acoger sus palabras con alegría y
confianza".
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