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EL PAPA PIDE PERDON POR
LAS CULPAS CONTRA LOS ORTODOXOS
CIUDAD DEL VATICANO, 4 MAY 2001 (VIS).-El
Papa se trasladó al mediodía del palacio de la presidencia de la
República al arzobispado ortodoxo de Atenas, donde realizó una visita
de cortesía a Su Beatitud Cristodoulos, arzobispo de Atenas y de Toda
Grecia.
Después del discurso del arzobispo
metropolitano ortodoxo, Juan Pablo II se dirigió a él, a los miembros
del Santo Sínodo y a los obispos de la Iglesia Ortodoxa de Grecia.
Juan Pablo II se refirió a las
controversias e incomprensiones presentes y pasadas, que "deben ser
superadas -dijo- porque el Señor nos lo pide. Claramente es necesario
un proceso liberador de purificación de la memoria. (Que el Señor
conceda el perdón que le pedimos por las ocasiones pasadas y presentes,
en las que las hijas y los hijos de la Iglesia católica han pecado con
acciones u omisiones contra sus hermanos y hermanas ortodoxos!".
Tras recordar el "saqueo
desastroso de la ciudad imperial de Constantinopla, que fue durante
tanto tiempo bastión del cristianismo en Oriente", dijo: "Es
trágico que los saqueadores, que debían garantizar a los cristianos el
libre acceso a la Tierra Santa, se volvieran contra sus propios hermanos
en la fe. El hecho de que fueran cristianos latinos es motivo de
profundo pesar para los católicos. (...) El juicio le corresponde
únicamente a Dios, y por tanto confiamos el gran peso del pasado a su
infinita misericordia, implorando que cure las heridas que siguen
causando sufrimiento al espíritu del pueblo griego".
"Con ocasión de este encuentro -añadió-,
deseo asegurar a Su Beatitud que la Iglesia de Roma mira con sincera
admiración a la Iglesia Ortodoxa de Grecia por el modo en que ha
conservado su propio patrimonio de fe y de vida cristiana. El nombre de
Grecia resuena en todos los lugares en los que es predicado el Evangelio.
(...) La Iglesia universal nunca podrá olvidar lo que el cristianismo
griego le ha donado ni cesa de dar gracias por la influencia duradera de
la tradición griega".
El Santo Padre recordó que "en
1965, el patriarca ecuménico Atenágoras y el Papa Pablo VI, con un
acto conjunto eliminaron de la memoria y de la vida de la Iglesia la
sentencia de excomunión entre Roma y Constantinopla. Este gesto
histórico nos exhorta a obrar de manera cada vez más ferviente por la
unidad, que es la voluntad de Cristo. La división entre los cristianos
es un pecado frente a Dios y un escándalo frente al mundo. Es un
obstáculo a la difusión del Evangelio, porque hace menos creíble
nuestra proclamación".
Al final del encuentro, el Papa y Su
Beatitud Cristodoulos firmaron una declaración conjunta sobre las
raíces cristianas de Europa, que será leída esta tarde, durante la
visita del Santo Padre al Areópago.
Juan Pablo II se trasladó entonces a la nunciatura
apostólica de Atenas para almorzar con los obispos católicos de Grecia
y los cardenales y obispos del séquito.
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