
SEGUNDA ESTACIÓN:
Jesús con la cruz a cuestas
V. Te adoramos, Señor y te bendecimos,
R. que por tu santa cruz, redimiste al mundo.
¿Cómo un ser humano pudo imponerte esa carga
sobre tu cuerpo despedazado y sangriento, Señor Jesús? Cada movimiento de la cruz
clavaron más las espinas en Tu Cabeza. ¿Cómo pudiste evitar que el odio no creciera en
tu corazón? ¿Cómo es que toda esta injusticia no confundió toda tu paz? La Voluntad de
Dios fue duro para Ti- ¿Por qué me quejo cuando se me hace difícil?
Veo injusticia y me frustra y cuando mis planes
para aliviarlo parecen inútiles, me desespero. Cuando veo aquellos que cargan con la
pobreza sufren cada vez más se añade más cruz para cruzarse sobre mi corazón lejos de
la serenidad. No logro ver del todo la dignidad de la cruz mientras se lleva con amor.
Preferería estar sin ella.
Mi concepto del mundo es que el sufrimiento, como
el alimento, debe ser compartido en partes iguales. Qué ridículo soy, Señor amado. De
la misma manera que todos no necesitamos la misma cantidad de alimento material, tampoco
necesitamos la misma cantidad de alimento espiritual y eso es la cruz en mi vida, ¿no?-
un alimento espiritual proporcional a mis necesidades.
Amén |