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PRIMERA ESTACIÓN:
Jesús es condenado a la muerteV. Te adoramos, Señor y te bendecimos,
R. que por tu santa cruz, redimiste al mundo.
Mi Jesús, el mundo aún te enjuicia. Sigue
preguntando Quién eres y por qué exiges lo que exiges. Se hace una y otra vez la misma
pregunta: "Si eres el Hijo de Dios, ¿por qué permites que el mundo esté en este
estado? ¿Por qué tanto silencio?"
Aunque la arrogancia del mundo me irrita, debo
admitir que en silencio, en lo profundo de mi alma, yo también tengo estas mismas
preguntas. Tu humildad me frustra y me incomoda. Tu fortaleza ante Pilato según bebiste
profundamente del poder del Padre, me da la respuesta a mi pregunta: La Voluntad del
Padre. El Padre permite muchos sufrimientos en esta vida, pero todo es para mi bien. Si
sólo pudiera guardar silencio también ante la prudencia del mundo- firme en la fe cuando
todo parece perdido- calma cuando acusado injustamente- libre de la tiranía del respeto
humano- dispuesto a hacer la voluntad del Padre no importa cuán difícil.
Jesús silencioso, danos las gracias que
necesitamos para enfrentar la burla del mundo. Dé al pobre la fortaleza para no sucumbir
a su privación, pero ser muy concientes de su dignidad como hijos de Dios. Concédenos
que no nos dobleguemos ante la enfermedad de la gloria mundanal, pero estar dispuestos a
ser privados de todo tipo de cosas en vez de perder Tu Amistad. Mi Jesús, aunque seamos
acusados diariamente de ser unos tontos, permite que la visión de la Dignidad Callada de
pie ante la Injusticia Monstruosa, nos dé la valentía de ser tus seguidores.
Amén. |