Cuarto Misterio Doloroso: La Cruz a Cuestas

(Intención: Para obtener valor en las enfermedades sufrimientos.)

Querido Jesús, me amaste tanto, que sobre tus sangrantes hombros cargaste el madero de tu Cruz. Mi falta de amor hacia ti, encuentra los dolores físicos difíciles de sobrellevar, las penas opresivas y las tragedias crueles.

Tú me has pedido que acepte todo lo que el Padre permita en mi vida, y te siga en Tus huellas, pero a veces pienso que la cruz fue destinada para Tí, y no para mi.

Pensé que Redención significaba estar libre de penas, pero comprendo al ver la viga sobre tu espalda, que tu Cruz redentora hizo valioso mi dolor. Tus huellas sobre áspera tierra, allanaron el sendero a mis pies. Tu Cruz cortó un escaño el camino. Tu resignación alejó las maldiciones y nos colmó de bendiciones.

Ayúdame Dios mío, a cargar mi cruz con alegría, respetando siempre la voluntad del Padre. Concédeme que yo no vacile al decidir si la cruz es tuya o de mis semejantes. Que yo las acepte todas como tuyas ya que algunas cruces me enmiendan, alguna me liberan, otras me libran del pecado, otras son redentoras, y otras me llevan al arrepentimiento.

Que nuestra cruz sea una, dulce Jesús, para que juntos podamos glorificar al Padre, y salvar las almas.

Recite 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y
1 ¡Oh Jesús
mío...!  

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